Tips para Papás

Recomendaciones para padres de familia

Hay estudios en el mundo que relacionan el éxito en la vida con lo mucho o poco lectores que fueron los padres de algunas personas exitosas, Dada nuestra realidad social, eso no tiene mucho sentido, pero sí podemos extraer una idea básica importante: si los padres ya son lectores, sabrán transmitirlo a sus hijos; y si no lo son, seguramente la lectura en voz alta como actividad cotidiana compartida los alimentará a todos a la vez.

No hay una regla, pero cuanto antes se empiece, mejor. Sólo se trata de empezar a hacerlo, libro en mano. Usted lee y el niño escucha. Eso es todo. Pruebe y verá. No falla.

Y además tenga en cuenta dos cosas importantísimas: una es que antes de aprender leyendo, los niños aprenden escuchando. El vocabulario, de hecho, comienza como un fenómeno auditivo. El primer universo de un niño se forma de palaras que escucha. Desde que somos bebés, oímos antes de hablar y de leer. Nos comunicamos con el mundo, y el mundo entra en nosotros, a través del oído.

Y la otra cosa es que los niños son fantásticos imitadores, de manera que al leerle en voz alta usted le estará dando un ejemplo magnifico que él querrá imitar, sin ninguna duda.

Empiece con textos sencillos: versos, canciones fáciles, rimas. A los niños les encanta todo lo que se repite y es fácil de reconocer. Eso captura su atención. Además, conviene leerles sólo un par de minutos. Lo importante es que la lectura en voz alta se repita cada día, de manera que el niño sienta y entienda que esos minutos de lectura son una parte agradable de su vida.

Con unos pocos minutos cada día es suficiente. Y cualquier hora puede ser buena. Lo importante es incorporar la lectura en voz alta a la vida cotidiana.

Si los niños ven que el libro y la lectura son parte de la vida de la familia estarán recibiendo un excelente ejemplo.
Es recomendable leer un cuento cada noche, antes de dormir. Pero también puede leerse algo mientras se cocina, se come, se trabaja, etc...

Tampoco hace falta tomar cursos de literatura infantil, ni asistir a talleres de lectura, ni se requiere ningún esfuerzo o talento especial. Sólo hay que leer en voz alta, con interés y concentración, y los niños seguirán esa lectura.

Entonces habrá que probar con otro texto. Uno puede excusarse y de inmediato cambiar de lectura, hasta atrapar la atención del niño. Él sentirá, así, que es tenido en cuenta y que su “opinión lectora” es atendida. Pero de todos modos, siempre es mejor conocer bien, y antes, lo que se va leer.

Conversar siempre es importante. Pero lo más conveniente es proceder con naturalidad. No es indispensable hablar, pero tampoco callar. Si el niño quiere, él hará comentarios, formulará preguntas o pedirá opinión. Lo importante es responderle con total sinceridad y con verdad, incluso si uno no sabe qué decir.

Fuente: Leamos juntos, Fomentar la lectura en familia. Centro de Recursos para el Aprendizaje. María José Dulcic Rodríguez. República de Chile. 2009