¿Cómo incentivar a los estudiantes a que lean por placer?

Los maestros de escuelas primarias británicas comparten algunos tips para que los estudiantes deseen abrir un libro cuando llegan a casa.

El gran reto para los maestros no es simplemente que sus estudiante lean, sino también lograr que disfruten la lectura. Una cosa es que los estudiantes analicen textos en una clase, y otra muy distinta es que deseen abrir un libro cuando lleguen a casa al final del día.

Martin Williams, un periodista del diario The Guardian, habló con distintos profesores de primaria en Gran Bretaña, quienes compartieron sus tips para que los estudiantes vayan desarrollando el amor por la lectura. “Si los niños no disfrutan leer cuando son jóvenes, es poco probable que lo hagan cuando crezcan”, advierte el autor.

Uno de los puntos en los que la mayoría de los docentes está de acuerdo es que el ambiente en casa tiene una importancia crítica. “La casa tiene una influencia importantísima”, dice Eleanor Webster, una maestra de primaria en Nottighamshire. Los padres que son lectores y/o quieren incentivar la lectura en sus hijos son un elemento clave.

Si un estudiante no ve a los adultos leyendo en casa, puede ser más difícil que comprenda la idea del placer de la lectura. ¿Qué pueden hacer, entonces, los profesores? Aquí algunas ideas:

Retos de lectura

Los concursos de lectura se presentan de muchas formas. “Queremos que los chicos intenten leer un amplio rango de libros”, dice Jennifer Ludgate, una profesora de inglés en la escuela Mountbatten, en Hampshire. Lo que hacen allí es retar a los estudiantes a leer libros de una variedad de géneros. Estos son registrados por los maestros y los chicos obtienen medallas al final del año.

Otro concurso consiste en que los estudiantes compiten en el tiempo en el que leen a los clásicos. “Un colega creó un reto llamado 16 antes de que cumplas 16, para los más grandes” dice Ludgate. Se escogen 16 libros clásicos, por ejemplo Matar un ruiseñor, y se reta a los estudiantes a leer la mayor cantidad de ellos antes de cumplir 16. “Es una buena manera de asegurarnos de que lo consideran un reto”, dice la profesora.

Eleanor Webster anima a los niños más chicos a leer por placer con una competencia de “lectura extrema” en las vacaciones de verano. “Los niños se toman fotos de ellos mismos leyendo en lugares extraños y nosotros mostramos las fotos en el pasillo principal de la escuela. Algunos están en montañas rusas, en tractores, o en destinos vacacionales”.

‘Escapismo’ y participación de otros maestros

Mientras que los retos de lectura pueden otorgar un sentido de propósito, escapar a la obligatoriedad es una parte crucial para incentivar la lectura por placer. “Los niños no encontrarán placer en la lectura si hay demasiada presión sobre ellos”, dice Webster, “así que una atmósfera relajada alrededor de la lectura es muy importante”.

Una maestra comenzó a referirse a las sesiones en la biblioteca como “un escape” de las presiones de la escuela, lo que incentivó a su grupo a ver la lectura como una forma de relajación. Al inicio del curso, ella dice a sus alumnos: “Tendremos la oportunidad de escaparnos a la biblioteca durante una hora al día”.

Otro elemento clave es mostrar a los estudiantes que los maestros de todas las materias leen libros y no solo los de lengua. Ludgate explica que esos maestros llevan a clase sus libros favoritos y leen a sus alumnos durante diez minutos en cada clase. Según la docente, esto es especialmente favorable para los chicos que no ven adultos leyendo en casa.

Para conocer otras formas de incentivar la lectura por placer, lea el artículo completo de The Guardian (en inglés).

Fuente: The Guardian