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Por qué la innovación se vuelve imperativa en la educación

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  • Hablar de innovación no es solo hablar sobre las últimas tecnologías, sino también sobre el conocimiento y las habilidades que ayudan a las sociedades a estar preparadas para el futuro.
  • Este artículo fue escrito originalmente en inglés y publicado por el blog educativo de la OCDE. Su autor es Dirk Van Damme, miembro de la Dirección de Educación y Habilidades. 

Desde que los economistas de Harvard, Goldin y  Katz, publicaron su innovador libro The Race between Technology and Education (La carrera entre la tecnología y la educación) (2008), la educación se ha enfrentado a los desafíos de un mundo continuamente alterado por la innovación tecnológica. En general, la educación se percibe como un sistema social rezagado, mejor equipado para transmitir la herencia del pasado que prepararse para el futuro. Esta percepción no es del todo exacta. El trabajo de la OCDE / CERI sobre la medición de la innovación en la educación (2014) demuestra que la educación es un sistema que no es contrario al cambio.

Desde una perspectiva histórica, la educación se ha ajustado a las necesidades y oportunidades de la Segunda Revolución Industrial. La pregunta que nos hacemos hoy es si la educación tendrá el tiempo para hacer frente a la actual ola de cambio tecnológico e innovación. ¿Cómo reaccionará a los retos de la digitalización y la inteligencia artificial?

Los pasados 25 y 26 de septiembre, la 3era Cima Global de la Industria Educativa (GEIS) en Luxemburgo reunió a cientos de diseñadores de políticas educativas de los gobiernos nacionales y a organizaciones internacionales de la industria emergente de la educación. Esta reunión, organizada en conjunto por la OCDE, la Comisión Europea y la ciudad de acogida, busca ser una plataforma de discusión en torno a cómo la educación puede abrazar la innovación y cómo la industria educativa puede involucrarse con esa tarea. Este año, el enfoque del evento fue la apertura de la educación, y se llamó Las escuelas en la encrucijada de la innovación en las ciudades y regiones.

Un reporte de la OCDE con el mismo título provee materiales sustantivos para apoyar la discusión: sugiere que las escuelas necesitan apoyarse en las economías regionales y en las comunidades locales para ser parte de ecosistemas innovadores. De esta manera podrían contribuir con el conocimiento y las oportunidades de aprendizaje, a la vez que tener incentivos para ser más innovadoras por sí mismas.

Uno de los resultados más visibles de la reunión fue que los diseñadores de políticas y los miembros de la industria no están de acuerdo en varios puntos. Estos últimos abogaron por la urgencia de cambios más dramáticos, mientras los primeros sostuvieron que esto no es tan sencillo, al ser la educación un sistema muy complejo. Algunos participantes preocupados con la economía de la educación argumentaron que la innovación se convertirá en un imperativo del sistema y que habrá una explosión en el costo de los modelos actuales.

El costo de la educación aumenta mientras los resultados de PISA se mantienen más bien planos con el tiempo. “No se puede seguir explotando ese modelo, es necesario cambiar la función de producción”, argumentaron los representantes de la industria. Pero los diseñadores de políticas educativas respondieron que la educación necesita ser inclusiva, y tomar en cuenta no solo a los pioneros de la innovación sino también a otros actores que son parte del sistema.

La discusión también giró en torno al significado de innovación. Los cambios espectaculares relacionados con los descubrimientos científicos y los inventos tecnológicos atraen buena parte de la atención. Pero en definiciones más amplias, como la que adopta la OCDE, innovación no es solo sobre las últimas tecnologías, sino también sobre la amplitud de los cambios sociales, incluyendo la innovación social. Esta, a su vez, incluye el conocimiento y las habilidades que ayudan a las sociedades a estar preparadas para el futuro, como las capacidades y habilidades para usar, integrar y aceptar nuevas soluciones a los retos.

También acudieron a la cima algunos representantes de escuelas innovadoras, quienes compartieron sus visiones y experiencias. Algunos de ellos defendieron una mayor diversificación, alejada de la estandarización y la uniformidad que ha caracterizado a las soluciones educativas desde la segunda revolución industrial y sus demandas para la educación en masa. En el pasado, la estandarización fue la respuesta más fácil a la necesidad creciente del acceso a la educación y la equidad, pero el futuro va a requerir una diversificación sistémica para encontrarse con diferentes necesidades económicas y sociales y ofrecer oportunidades para talentos muy diferentes.

La industria educativa aplaudió el llamado a las escuelas de abrirse y hacerse socias en ecosistemas de innovación, así como en economías regionales y en las sociedades. Las redes de escuelas y los contactos con negocios y comunidades locales serán elementos esenciales de la innovación en la educación. Abrirse es la mejor estrategia para implementar el cambio y conectar a las escuelas con lo que sucede en el mundo exterior. Los representantes de la industria reconocieron que esto implica un mayor riesgo de parte de las escuela, pero eso es lo que se espera de todos los sistemas sociales en un periodo de transformación. El status quo no es una opción; no tomar riesgos tampoco lo es.

La apertura de la educación a los negocios fue, sin embargo, una idea que provocó fuertes reacciones en los sindicatos de maestros, que advirtieron sobre los peligros de privatizar la educación. Los empresarios pueden jugar un rol en la educación, pero el bien común no debería ser supeditado a los intereses económicos de los actores con fines de lucro. Otros argumentaron que la innovación no pondrá en peligro el rol tan importante de los maestros, sino lo contrario. Los sistemas educativos innovadores tendrán que apoyarse en maestros fuertes y maduros. Pero la profesión magisterial tendrá que alejarse del modelo industrial e ir hacia un modelo profesional. Debemos dar un paso gigante hacia el proceso de profesionalización de los maestros.

Al final hubo una idea en la que todos los participantes estuvieron de acuerdo: el rol crítico de los gobiernos para impulsar la innovación en la educación. La creciente autonomía escolar, la descentralización, la complejidad y la irrupción de la tecnología dificultan la tarea de los gobiernos hacia los sistemas educativos, pero también mueven el reto de la gobernanza a un nivel más alto, el del liderazgo en un periodo de cambio. La democracia es y será el sistema a través del cual sucederán los cambios y la innovación en la educación. Pero esto solo será posible si empoderamos a las escuelas y apoyamos a aquellos que promueven la innovación.  

Fuente: OCDE

Publicado el 6 de noviembre de 2017 

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