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9 consejos para desarrollar el aprendizaje al aire libre

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  • ¿Pueden los estudiantes realmente aprender en espacios exteriores?
“Se producen muchos beneficios cuando los niños aprenden fuera del aula”, asegura Katy Farber en un artículo escrito originalmente para la web TIIE, y traducido por EDUforics, el blog educativo de la Fundación SM. La autora ha publicado en distintos medios de comunicación, tiene un doctorado en Educación y ha enseñado a maestros en cursos de posgrado en el Union Institute y LAPDA.
 
Farber cita el Project Learning Tree, un recurso profesional para la educación al aire libre que destaca las ventajas de esta forma de dar clase:
 
Mejora los resultados de las pruebas, la asistencia y las actitudes hacia el aprendizaje.
Afecta positivamente el desarrollo físico, social, interpersonal y estético del niño.
Alivia los síntomas del alumnado con TDAH y TDA (Transtorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).
Ayudar a los estudiantes provenientes de otros países que están aprendiendo el idioma a adquirir nuevo vocabulario
Mejorar la salud infantil
 
¿Cómo comenzar?
 
La autora aconseja discutir las normas para el aprendizaje al aire libre antes de salir del aula y compartir las expectativas del grupo. “Enumere las normas compartidas y repítalas frecuentemente, antes y después de las clases al aire libre”. También hay que tener en mente un plan que contemple qué hacer si alguien se lastima, tiene un viaje de emergencia al baño o si hay un problema de comportamiento. Si es posible, el maestro puede buscar otro docente que lo acompañe.
 
Farber comparte nueve ideas por las que considera que aprender en espacios exteriores es una buena idea.
 
1. Cualquier lección se disfruta más bajo el cielo. Un aula al aire libre puede ser nada más una serie de troncos para sentarse en el exterior. Casi cualquier lección puede impartirse al aire libre. Leer en voz alta es perfecto para esto, al igual que la escritura, sobre todo cuando se puede utilizar el paisaje natural para inspirarse.
 
2. Simplemente leer. A los niños les encanta leer en lugares únicos: en los árboles, bajo los árboles, metidos entre rocas, o sentados sobre la hierba. Dales una cierta libertad y aire fresco mientras leen. Si están leyendo en dispositivos, la sombra es crucial para poder ver sus pantallas.
 
3. Exploradores-recolectores en la naturaleza. Los estudiantes pueden explorar y cazar tesoros, objetos o cosas de la naturaleza, artículos alrededor de la escuela. Lleva los dispositivos móviles o tabletas si es posible y utiliza una aplicación sin wifi como Goose Chase.
 
4. ¿Ciencia? La ciencia también puede hacerse al aire libre. Intenta realizar experimentos, para ello, puedes probar algunas ideas que se presentan en el siguiente enlace sobre experimentos que se pueden realizar al aire libre con motivo del Día de la Tierra.
 
5. Traer algún invitado. Puedes traer a gente invitada para hablar sobre su trabajo, o su experiencia como estudiante en la universidad, sus aficiones. Pueden reunirse fuera y hacer que los estudiantes hagan preguntas. Y, de esta manera, trabajar las narrativas de los estudiantes sobre lo que es posible, haciendo algo diferente y saliendo al exterior.
 
Si necesitas más razones para animarte a dar la próxima lección a cielo abierto, visita el artículo de EDUforics en el enlace que encontrarás más abajo.
 
Fuente: EDUforics
 
Publicado el 10 de agosto de 2017
 
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