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Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi obtienen el Premio Nobel de la Paz 2014

Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi obtienen el Premio Nobel de la Paz 2014

  • La razón por la que el Comité Noruego del Nobel les otorgó este reconocimiento fue "por su lucha contra la represión de los niños y jóvenes y por el derecho de todos los niños a una educación".

Malala Yousafzai (paquistaní de 17 años) y Kailash Satyarthi (indio de 60 años) ganaron hoy el Premio Nobel de la Paz 2014. El jurado los reconoció "por su lucha contra la represión de los niños y jóvenes y por el derecho de todos los niños a una educación".

Al anunciar el premio, Thorbjoern Jagland, presidente del Comité Noruego del Nobel, señaló que "Los niños deben ir a la escuela y no ser explotados financieramente”.

El jurado reconoció que "A pesar de su juventud, [Yousafzai] ya ha luchado durante varios años por el derecho de las niñas a la educación y ha mostrado con su ejemplo que niños y jóvenes también pueden contribuir a mejorar su propia situación". Agregó que "lo hizo en las más peligrosas circunstancias. A través de su lucha heroica se ha convertido en una portavoz líder en favor del derecho de las niñas a la educación". La paquistaní es la persona más joven en ganar el Nobel de la Paz.

El indio, presidente de la organización no gubernamental Marcha Global contra el Trabajo Infantil, fue reconocido por su lucha a favor de los derechos de los niños trabajadores. El comité lo premió, subrayando su "gran valentía personal", por dirigir “diversas formas de protestas pacíficas ‘centrándose en la seria explotación de los niños para fines de lucro’”. Además, reconoció su contribución “al desarrollo de importantes convenciones internacionales de los derechos de los niños".

Malala: símbolo del derecho de las niñas a la educación

Desde el 2009, cuando tenía sólo doce años, Malala Yousafzai ya defendía su derecho a asistir a la escuela. En ese entonces empezó a escribir un blog en la página de la BBC en udu (lenguas que se hablan en Pakistán), utilizando el seudónimo Gul Makay. Allí escribió:

“Tengo derecho a la educación, a jugar, a cantar, a ir al mercado, a que se escuche mi voz (...) En el mundo las chicas van a la escuela libremente y no hay miedo, pero en Swat cuando vas a la escuela tienes mucho miedo de los talibanes. Ellos nos matarán. Nos lanzarán ácido a la cara. Pueden hacer cualquier cosa”.

En el discurso que dio en la ONU un par de meses después de haber sido baleada por ir a la escuela, Malala ratificó su lucha para que a ninguna niña se le niegue su derecho a recibir educación:

“El 9 de octubre de 2012 los talibanes me dispararon en la cabeza. Dispararon también a mis amigos, pensaron que con sus balas nos callarían para siempre, pero fracasaron. De ese silencio surgieron miles de voces, los terroristas pensaron que cambiarían mis objetivos y detendrían mis ambiciones pero nada ha cambiado en mi vida, excepto esto: la debilidad, el miedo, la desesperanza murieron para siempre, nacieron la fuerza, el poder y el coraje”. En este organismo pidió: “Cojamos nuestros libros y bolígrafos, porque son nuestras armas más potentes”.

El Premio Nobel de la Paz no es el único premio que ha recibido Malala, el Parlamento europeo también le otorgó el Premio Sajarov. Además, en el 2010 fue reconocida por la revista «Time» como una de las 100 personalidades más influyentes del mundo. Y dos años después, la ONU dedicó un día con su nombre para conmemorar el derecho universal a la educación.

La Unesco ha señalado que Malala es “símbolo del derecho de las niñas a la educación”; así, una de sus campaña tuvo el lema “Apoyemos a Malala – la educación de las niñas es un derecho”.

En esa ocasión, esta organización señaló que “El combate de Malala pone de relieve una realidad devastadora: una gran mayoría de los 61 millones de niños que no acuden a la escuela en el mundo son niñas. Prácticas como el matrimonio prematuro, la violencia por motivos de sexo o la legislación discriminatoria impiden a muchas niñas ir a la escuela o terminarla. Estas disparidades en educación comienzan en la primera infancia y se perpetúan hasta la edad adulta: dos tercios de los 775 millones de adultos iletrados del mundo son mujeres. Y a pesar de algunos avances en educación superior, solo el 29% de los investigadores universitarios son mujeres”.

Y agregó que “Una sociedad no es justa ni equitativa si en ella no hay igualdad de género, una igualdad que empieza en la escuela”.

Fuente: BBCABC y Unesco.

Publicado el 10 de octubre de 2014.

 

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