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¿La salud física está vinculada a un mejor aprendizaje?

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  • Los niños que hacen ejercicio regularmente, que tienen una buena nutrición y que duermen bien, tienen más probabilidades de asistir a la escuela con buenos resultados.

Este artículo fue escrito originalmente en inglés por Tracey Burns, analista senior de la Dirección de Educación y Habilidades de la OCDE, y fue publicado en el blog educativo de la organización. La traducción es del blog Educación Hoy, de SM.

Mahatma Gandhi dijo alguna vez que la verdadera riqueza no es el oro ni la plata, sino la salud. Y es verdad: nuestro bienestar físico es clave en la manera en la que vivimos nuestras vidas. En el ámbito educativo es raro que se haga esa conexión entre mente y cuerpo, pero la salud física también es muy importante para el aprendizaje.

Los niños que hacen ejercicio regularmente, que tienen una buena nutrición y que duermen bien, tienen más probabilidades de asistir a la escuela con buenos resultados. Y los beneficios no son solo para los niños: una buena salud física se asocia con una mejor calidad de vida, una mayor productividad en el lugar de trabajo y una mayor participación en la comunidad y la sociedad.

Sin embargo, los niños y jóvenes de los países de la OCDE no están lo suficientemente involucrados en los comportamientos necesarios para estar saludables. Entre 2000 y 2016, los datos de PISA mostraron que las actividades físicas de niños y jóvenes apenas alcanzaron el mínimo recomendado (más de 60 minutos de actividad entre moderada y vigorosa cada día). Tampoco demostraron tener suficiente sueño de calidad y sí mayores probabilidades de tener sobrepeso o ser obesos y de tener malos hábitos alimenticios (incluyendo el aumento en el consumo de refrescos, dulces, botanas saladas y comida rápida) .

Estas tendencias son muy preocupantes. El estilo de vida poco saludable está asociado con tasas más altas de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo dos. Aunque estas enfermedades históricamente se han considerado exclusivas de adultos, ahora existen evidencias que también pueden afectar a niños desde los dos años de edad.

La educación tiene una posición privilegiada para influenciar de manera positiva en la salud de los estudiantes. Un estudio recientemente publicado ha identificado dos tipos de intervenciones escolares muy efectivas:

  1. Construir un ambiente escolar sano. Esto incluye estrategias de asesoría y coordinación para promover la salud y el ejercicio físico. Estas prácticas necesitan incluir a toda la comunidad escolar. Construir una cultura escolar de apoyo es clave para ver un cambio en el comportamiento. Para que esto funcione, los maestros necesitan tener líderes escolares efectivos, así como un entrenamiento adecuado, tiempo y recursos.
  2. Cambiar actitudes hacia los comportamientos riesgosos. Por ejemplo, intervenciones escolares para prevenir el uso de drogas. Estas estrategias incluyen transferencia de conocimientos (enseñar los riesgos del uso de drogas), competencias y normas sociales, y modelos de comportamiento. Hay evidencia de que las intervenciones que combinan estos factores han presentado beneficios. Pero las intervenciones que solo se concentran en transmitir conocimiento no suelen afectar los comportamientos.

Además de las intervenciones escolares, también es crucial promover un estilo de vida saludable en la casa y en la comunidad. Las mejores intervenciones escolares se benefician en gran medida del involucramiento de otros actores, tales como profesionales de la salud, y miembros de la familia y la comunidad.  

La investigación citada destaca que las intervenciones que involucran a la comunidad son más efectivas. Esto es especialmente importante en comunidades en desventaja, no solo porque hay mayores probabilidades de que sus jóvenes se involucren en comportamientos riesgosos, sino también porque hay menos acceso a los servicios (ya sea por costo, localización o falta de transporte). Por ejemplo, a los espacios verdes para realizar actividades físicas.

Los educadores, los padres, las comunidades y los diseñadores de políticas tienen un papel importante que jugar en la salud física y bienestar de los niños y adolescentes. Al trabajar juntos para promover la salud en la educación, es posible dar un gran paso hacia la riqueza que implica la salud física y el bienestar de los niños y adolescentes en los países de la OCDE.

Fuente: OCDE

Publicado el 5 de marzo de 2018

 

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