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¿Estrés en los niños? ¿Cómo, cuándo, por qué?

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  • Hay señales de estrés que son frecuentes en los más pequeños, como las dificultades para dormir, los cambios en el apetito y el bajo rendimiento escolar. 
La pedagoga Ana Roa escribe en el diario El Mundo sobre los síntomas, causas y formas de prevenir el estrés infantil. Esta condición se manifiesta de forma distinta en los niños que en los adultos, debido a las diferencias en la maduración cognitiva, emocional y conductual, explica la especialista. 
 
También informa que el estrés puede tener su origen en factores externos (los acontecimientos de fuera sobrepasan las propias capacidades del niño) o en factores internos (según se perciba a sí mismo y al mundo que le rodea) y especialmente en la interacción entre ambos factores.
 
Hay señales de estrés que son frecuentes en los niños. Roa nos dice: “Dificultades para dormir, cambios de apetito (comer poco o demasiado), bajo rendimiento escolar, incremento exagerado o disminución de la actividad física, cansancio, apatía, fatiga, problemas de relación, tristeza, irritabilidad... Estos síntomas combinados con situaciones de cambios pueden desembocar en un serio cuadro de estrés”.
 
Las señales serán distintas según la etapa de desarrollo. Los más pequeños pueden mostrarse más irritables, llorar continuamente o pedir estar en brazos. Pueden tener pesadillas o miedos exacerbados. “La tartamudez o dificultades en el habla, retrocesos a comportamientos demasiado infantiles para la edad (enuresis nocturna, succión del dedo pulgar) son signos de alerta”. Los niños más grandes pueden estar agresivos, y quejarse constantemente de dolores o molestias físicas. 
 
Es importante conocer cuándo, cómo y dónde se producen los acontecimientos estresantes, sostiene Roa. “Cuando los niños son más pequeños están relacionados con la situación en la familia o con la propia escuela. En cambio, durante la adolescencia y la preadolescencia existe una mayor predisposición debido al cambio en las relaciones personales”. Estas son algunas de las causas:
 
Familia: El nacimiento de un hermano, divorcio de la pareja, fallecimiento de abuelos o de familiares queridos, cambios de domicilio, dificultades en la situación laboral de los padres.
 
Escuela: No aceptación de los iguales, acoso o molestias de otros, cambiarse de colegio, exceso de demandas escolares, malas notas, conflictos con los profesores.
 
Salud: El dolor y la enfermedad constituyen una de las principales fuentes de estrés para los niños. La hospitalización por enfermedad crónica es considerada como el factor de estrés más relevante en la población infantil.
 
¿Cómo prevenir y lidiar con el estrés infantil? Conoce las recomendaciones de la pedagoga visitando el artículo original publicado en El Mundo. 
 
Fuente: El Mundo
 
Publicado el 27 de noviembre de 2017 
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