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Escuela para padres, un caso de éxito

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  • El proyecto de José Luis Anguiano Cadenas del Colegio Salesiano Antonio de Mendoza logró mejorar el ambiente escolar y los resultados académicos de los alumnos.

La educación como una responsabilidad compartida entre padres de familia, maestros, directores, autoridades educativas, estudiantes y sociedad en general; la necesidad de incorporar la educación emocional en el currículum básico de los programas de estudio para niños y jóvenes; y la importancia de vincular la tecnología con los procesos de enseñanza y aprendizaje, son algunos de los temas que más preocuparon a los docentes que participaron en los Foros de Consulta Nacional para la Revisión del Modelo Educativo organizados por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el primer semestre de este año.

Ahora se está trabajando en aterrizar la reflexión en propuestas concretas que permitan que en México la educación de calidad sea una práctica generalizada.

Además de la coyuntura educativa y el análisis de distintos temas de la educación en México, en este espacio compartiremos algunos casos de éxito de colegios mexicanos que, con prácticas innovadoras, han fortalecido sus comunidades académicas, teniendo como fin último lograr que los alumnos adquieran en el aula experiencias de vida que les permitan realizarse tanto personal como profesionalmente.

El primer proyecto que les compartiremos es “Aprendiendo a ser familia”, diseñado y puesto en marcha en el Colegio Salesiano Antonio de Mendoza, ubicado en la ciudad de Morelia, Michoacán.

Fernando Esteves y Vilma Barreras (director general y directora de Marketing de Ediciones SM México, respectivamente) entrevistaron al padre José Luis Anguiano Cadenas, quien les explicó la importancia que “Aprendiendo a ser familia” ha tenido en la comunidad del colegio.

“Aprendiendo a ser familia” parte de la idea de que es esencial que las autoridades del colegio y los padres de familia tengan un diálogo constante que permita reflexionar sobre las necesidades y los intereses de cada uno de los alumnos.

El padre Anguiano expuso que, aunque ciertamente no hay una escuela para padres de familia, sí hay muchísimas oportunidades para aprender, como sucede en el campo de las relaciones interpersonales: “nadie nos enseña, vamos aprendiendo a relacionarnos con el ensayo-error, pero ya cuando entendemos un poquito las relaciones interpersonales, sí buscamos los recursos para hacerlas mejor. Y esto es lo que lo que el padre de familia, ahora que tienen a su hijo, tienen que hacer, buscar los recursos para ser mejor padre de familia”.

Este proyecto busca ayudar a los miembros de la comunidad escolar a que cada uno establezca relaciones satisfactorias que les permitan desarrollarse plenamente. La idea de fondo es que si los padres son felices, los niños también lo son. No se trata solamente de aprender a ser papá y mamá, sino de lograr una sinergia entre todos los que son parte de la familia; del hijo también depende que papá y mamá encuentren su lugar en la familia.

A la pregunta concreta de qué pasaría si no existiera en el colegio la escuela de formación de padres, Anguiano respondió que, desde su punto de vista, los resultados académicos de los alumnos serían distintos, serían más bajos. El ambiente en la escuela no sería el mismo porque la escuela para padres ha tenido como repercusión que, al comprenderse, mutuamente padres e hijos, hay niños más felices, alumnos más felices, más sanos, más entendidos, más comprendidos; el alumno empieza a hablar de qué es lo que quiere y sueña, qué necesita para ser feliz.

Anguiano explica que una parte importante del proyecto consiste en identificar con claridad qué es lo que está pasando con cada uno de los niños para poder establecer un diálogo con los padres. Como ejemplo, los malos resultados académicos pueden tener distintas causas: la mala administración del tiempo en casa; que el niño tenga lagunas cognitivas; que debido a algún conflicto que exista en casa tenga problemas emocionales; o que el sistema educativo de la escuela no sea apto para el niño. Es necesario conocer cuáles son las causas de las acciones de los alumnos para poder ayudarlos.

El padre Anguiano subrayó la importancia de que tanto en la escuela como en la casa, maestros y familia, sepan qué están viviendo los niños y jóvenes, qué es lo que sienten, cuáles son sus anhelos; de trabajar en conjunto para entender que se deben vincular los contenidos curriculares tradicionales con las necesidades y pasiones de los alumnos; darle importancia a la creatividad y al uso de las tecnologías en el aula.

¿Y cuál es el rol de los maestros en la educación emocional de los alumnos? Para el padre Anguiano, el desempeño de los docentes en el salón debe ser asertivo dentro de lo emocional; también lo debe ser la comunicación con los padres. El profesor debe estar satisfecho de lo que está enseñado y generando; de poco sirve al colegio un profesor intransigente que no se involucre con aquello que necesitan los alumnos. Es importante que los maestros les pierdan el miedo a las redes sociales y a la tecnología. De ahí la importancia que el Facebook del colegio tiene en la comunicación con la comunidad, de las charlas sobre redes sociales que se les han dado a los padres.  

Colegio Salesiano Antonio de Mendoza

Publicado el 26 de agosto de 2014.

 

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