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Elementos para modificar el rol del director en la reforma educativa

rol del director en la reforma educativa

  • Una de las recomendaciones del documento “Directores de Escuela en América Latina y el Caribe: ¿Líderes del Cambio o Sujetos a Cambio?” es que la gestión escolar no sea ejercida por quienes carecen de formación como educadores.

La transformación de la gestión educativa a nivel local es uno de los principales retos que enfrenta la reforma educativa mexicana. En el estudio “Directores de Escuela en América Latina y el Caribe: ¿Líderes del Cambio o Sujetos a Cambio?”, la investigadora Allison M. Borden señala tres problemas comunes que afectan la gestión escolar de los países de América Latina y el Caribe. El primero es que se necesita implementar estrategias que mejoren la gestión escolar y generen un aprendizaje de calidad para los alumnos. El segundo, es la necesidad de fomentar un entendimiento del significado de “autonomía” y “participación” en América Latina. Y, el tercero, es la adaptación de las estrategias de capacitación y formación profesional a las nuevas capacidades profesionales que se vayan identificando en los administradores educativos.

Borden enfatiza que durante muchos años las escuelas en América Latina y el Caribe fueron consideradas las unidades más pequeñas de un sistema educativo centralizado. Por lo tanto, los directores actuaban como simples administradores de nivel medio, limitándose a transmitir órdenes y reglas debido a la poca autoridad y falta de apoyo. “Los directores no han sido considerados como líderes potenciales ni agentes facilitadores del cambio” señala la académica.

Sin embargo, es a partir de las reformas educativas que se hace énfasis en la necesidad de que las escuelas tengan una mayor autonomía y capacidad de respuesta a las múltiples demandas, especialmente a niveles locales. Por ello, se ha sugerido que la toma de decisiones se realice en la comunidad, lo que permitiría a los directores encabezar los esfuerzos de mejoramiento del proceso de enseñanza y aprendizaje en sus escuelas.

Si las escuelas continúan adquiriendo mayor independencia para mejorar su rendimiento académico, se vuelve necesario que los directores asuman un nuevo papel. No obstante, en la mayoría de las reformas de América Latina no hay una referencia explícita a cómo redefinir la función de los directores; ni se explican cómo serán implementadas las estrategias o proyectos necesarios para convertirlos en líderes del cambio, ni tampoco quién deberá encabezarlas.

La investigadora menciona que en América Latina y el Caribe, los directores no ejercen todas las actividades de la función administrativa, mucho menos las de liderazgo. Una de las razones puede ser que aún no se les ve como líderes y administradores; la otra es que no cuenten con la suficiente capacitación técnica e ignoran la importancia de su función, o quizá no hayan recibido el apoyo suficiente para poder encabezar el proceso de cambio en sus escuelas. A pesar de esto, la académica sugiere que la gestión escolar no sea ejercida por quienes carecen de formación como educadores. “Para que un director ejerza como líder de la enseñanza, requiere ser alguien que tenga experiencia docente pero que a la vez comprenda el proceso de enseñanza y aprendizaje” recomienda. Por ejemplo, en Estados Unidos casi el 90 por ciento de los directores calificaron la experiencia docente como un aspecto muy valioso para tener éxito en su profesión.

Borden emite algunas recomendaciones para evolucionar la gestión escolar en las nuevas reformas. Entre ellas, considera que se debe desarrollar un perfil de líder escolar a partir del análisis y la participación de especialistas de los ministerios y secretarías de educación, capacitadores, directores y demás actores interesados en modificar la función del director. “Los perfiles son un paso en la dirección adecuada, pero debe evitarse que se conviertan en una larga lista de actividades y aptitudes que ningún director pueda realizar o desarrollar; deben permitir que el director responda a las necesidades y demandas de su escuela, y utilizarse para crear programas de capacitación y formación profesional” explica la especialista.

Finalmente, la especialista advierte que en el marco de una reforma educativa, aunque es idóneo pensar que los directores deben asumir una nueva función, no es factible e incluso es injusto pensar que lo van a lograr si carecen del apoyo, conocimiento y aptitudes necesarias.

Publicado el 2 de octubre de 2014.

 

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