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Dibujando el futuro: ¿Qué quieren ser los niños cuando crezcan?

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  • A partir de una encuesta que muestra las aspiraciones laborales de los niños y jóvenes, el director de Educación de la OCDE recomienda algunas líneas de acción para las escuelas.

Este artículo fue escrito en inglés por Andreas Schleicher, titular de la Dirección de Educación y Habilidades de la OCDE, y traducido por el Blog Educación Hoy, de SM.

La próxima generación de niños necesitará crear empleos, no solo buscar empleos. Utilizarán su curiosidad, imaginación, iniciativa empresarial y resiliencia. Las escuelas los ayudarán a descubrir sus pasiones y aspiraciones, a desarrollar su potencial y a encontrar su lugar en la sociedad.

Lo anterior, sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo, y las habilidades de lectura, matemáticas y ciencia son solo una parte de la respuesta. Para desarrollar sus sueños e invertir el esfuerzo necesario para su realización, los niños necesitan, primero que nada, estar conscientes del mundo y las oportunidades que este ofrece.

Muchas veces damos por sentada esa consciencia del mundo, quizá porque las escuelas tienden a ser diseñadas y dirigidas por personas que tuvieron éxito en las mismas. Pero un reporte de la OCDE dibuja un escenario distinto. Las estadísticas muestran que más de uno de cada cinco adolescentes buscan encajar en el 2.4% de los nuevos trabajos que se predicen en la economía británica en los campos de la cultura, los medios y los deportes.

Más de un tercio de los intereses profesionales entre los adolescentes de 15 a 16 años se concentran en 10 ocupaciones. Y siete de las 10 opciones más populares entre los jóvenes son trabajos bien pagados. La encuesta Dibujando el futuro muestra que las aspiraciones de los niños de primaria también se concentran en ocupaciones similares.

Todo comienza a edades tempranas. Cuando a los niños entre los siete y los 11 años de edad se les pide dibujar su futuro, el trabajo más popular entre los niños británicos es el de deportista con 21%, más de 10 puntos porcentuales por encima de la siguiente ocupación más popular. En este escenario, ¿será posible que los niños inviertan el esfuerzo necesario para estudiar materias como matemáticas y ciencias, que no están relacionadas con sus aspiraciones?

Quizá el hallazgo más preocupante de la encuesta es la visión miope de que los niños en desventaja tienen posibilidades más fijas para su futuro. Sus aspiraciones muchas veces se limitan a los trabajos que tienen sus padres. Eso sucede en todos los países que formaron parte del estudio, excepto Uganda y Zambia, donde los maestros son los principales modelos.

Dar a los niños un mejor sentido del mundo laboral no es un asunto que solo tenga que ver con la justicia social. También se trata de aprovechar al máximo todo el potencial de la próxima generación. En un momento en que nuestras economías necesitan de la contribución de todos, no podemos permitir que los niños en desventaja se queden fuera de las carreras que podrían cursar con éxito. Es clave que los niños conozcan a personas dedicadas al trabajo al que ellos aspiran, y las escuelas podrían jugar un rol muy poderoso en ayudarlos a conocer más gente de distintas ocupaciones.

Los dibujos también muestran patrones de género muy claros. Los varones tienen preferencia por trabajar con cosas, mientras las niñas tienden a priorizar el trabajo con personas. El número de varones que quieren ser ingenieros es cuatro veces mayor que el de las niñas, y casi el doble de niños quieren ser científicos, comparado con las niñas.

La cuestión es cómo hacer que el aprendizaje de la ciencia sea más relevante para los niños y los jóvenes, así como ampliar sus visiones del mundo sobre la diversidad de ocupaciones. La asesoría vocacional suele llegar muy tarde en las vidas de los estudiantes. Es claro por la encuesta, que los niños llegan a la escuela con fuertes ideas preconcebidas basadas en su experiencia cotidiana, moldeada por las ideas relacionadas con el género, la etnia y la clase social.

El futuro necesitará más escuelas primarias con maestros que ayuden a los niños a ver su futuro y enseñen el valor de aprender más allá de adquirir conocimientos. Escuelas que diseñen ambientes basados en la resolución imaginativa de problemas, que nutran la evaluación crítica, y que inviten a las aulas a los padres y a voluntarios del mundo laboral para mostrar a los niños la riqueza de la vida y el trabajo. Claramente, las escuelas no pueden hacer esto en solitario, pero pueden jugar un rol clave.

Fuente: OCDE

Publicado el 5 de febrero de 2018 

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