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10 consejos para crear un entorno fértil para la creatividad de los niños

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  • Estas recomendaciones del autor Mitchel Resnick se enfocan en la imaginación, el juego, la creación, la colaboración y la reflexión.

Existe la creencia común de que la mejor manera de fomentar la creatividad de los niños es simplemente apartarse y dejarlos ser creativos. Si bien es cierto que los niños son naturalmente curiosos e inquisitivos, necesitan apoyo para alcanzar su pleno potencial creativo.

Mitchel Resnick comparte 10 consejos para padres y maestros en este sentido. Él es autor del libro Lifelong Kindergarten: Cultivating Creativity through Projects, Passion, Peers, and Play (Un kinder para toda la vida: cultivar la creatividad a través de proyectos, pasión, compañeros y el juego). En su opinión, la clave es crear un ambiente propicio en el que la creatividad pueda florecer. Para ello, ofrece los siguientes consejos.

1.- Imaginar: muestra ejemplos para que nazcan las ideas

Comenzar un nuevo proyecto creativo puede ser complicado, dice Resnick. Por eso es importante mostrar ejemplos de lo que se puede llegar a alcanzar, que brinden a los niños inspiración e ideas. Existe el riesgo que ellos quieran copiar de los ejemplos y eso está bien al principio. El autor recomienda animarlos a cambiar o mejorar los ejemplos con su toque personal.

2.- Imaginar: deja que los niños exploren

Mucha gente asume que la imaginación tiene lugar en la cabeza, pero las manos son igual de importantes. Para ayudar a los niños a generar ideas para sus proyectos, es recomendable ofrecerles materiales para que exploren. Jugar con legos o materiales de construcción puede ser una buena manera de fomentar nuevas ideas que se pueden convertir en un proyecto, dice Resnick.

3.- Crear: ofrece materiales variados

Dibujar, construir, diseñar: todas son actividades que estimulan la imaginación. Asegúrate que los niños cuentan con todo tipo de materiales: las nuevas tecnologías de robótica e impresoras 3D pueden expandir el campo de creación, pero el autor recomienda no subestimar los materiales tradicionales. “Diferentes materiales son buenos para cosas diferentes” y “entre más diversidad, mayores oportunidades de hacer proyectos”, sostiene el autor.

4.- Crear: permite todos los tipos de creación

Este punto es similar al anterior. Se refiere a la diversidad de creaciones que un niño puede llevar a cabo: desde animación 3D hasta un poema. “Los niños aprenden de los procesos creativos en cada una de estas actividades”. El consejo de Resnick es ayudar a los chicos a encontrar la actividad que más les apasione.

5.-  Jugar: enfatiza el proceso, no el producto

Para el autor, las mejores experiencias de aprendizaje suceden cuando los niños crean cosas. Pero lo más importante, advierte, no son las cosas por sí mismas sino el proceso de creación. Pregunta a los niños sobre sus estrategias y fuentes de inspiración. Propicia la experimentación y explícales que los experimentos fallidos son igual de importantes que los exitosos.

6.- Jugar: incrementa el tiempo para hacer proyectos

Hacer proyectos toma tiempo, especialmente si hay un proceso de experimentación y exploración. Limitar el tiempo para los mismos puede desanimar a los chicos a tomar riesgos. Por eso Resnick recomienda destinar el tiempo suficiente a las actividades creativas.

7.- Compartir: ayúdales a encontrar compañeros con intereses afines

Muchos chicos quieren compartir sus ideas y colaborar en proyectos, pero no están seguros de cómo hacerlo. Puedes ayudarlos a encontrar colaboradores, ya sea entre los compañeros de clase o en comunidades en línea.

8.- Compartir: participa como colaborador

A veces, los padres y maestros se involucran demasiado en los proyectos creativos de los niños, diciéndoles qué hacer o resolviendo sus problemas. Otras veces no se involucran de ninguna manera. Para Resnick, hay que encontrar un punto medio, donde niños y adultos colaboren en proyectos. Cuando ambas partes se comprometen a trabajar juntas, siempre hay mucho que ganar.

9.- Reflexionar: haz buenas preguntas

Además de sumergirse en un proyecto, siempre es bueno que los niños tomen distancia para reflexionar sobre lo que ha sucedido. Puedes animarlos con preguntas sobre sus proyectos. Por ejemplo: ¿Cómo se te ocurrió la idea? O ¿Qué ha sido lo más sorprendente en el proceso? Las respuestas los obligan a reflexionar sobre la experiencia. Si algo ha ido mal, pregunta: ¿Qué es lo que querías hacer? Al responder, los niños pueden reconocer el error y corregirlo.

10.- Reflexionar: comparte tus propias reflexiones

Hablar con los niños sobre tu propio proceso de pensamiento es, según el autor, el mejor regalo que les puedes hacer. Es importante que los chicos reconozcan que pensar es un trabajo difícil para todos. Y es útil que ellos escuchen tus estrategias al trabajar en proyectos y resolver problemas. Al oír tus reflexiones, ellos estarán más abiertos a reflexionar sobre sus proyectos y tendrán un mejor modelo de cómo hacerlo.

Continúa la espiral

Es evidente que el proceso no acaba con un solo ciclo de imaginar, crear, jugar, compartir y reflexionar. “Mientras los niños se mueven a lo largo del mismo, obtienen nuevas ideas para continuar y comenzar la espiral de nuevo”, dice Resnick.

Fuente: KQED News

Publicado el 26 de octubre de 2017

 

 

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