Sala de prensa

¿Cómo fomentar el pensamiento científico en los niños? 

desarrollo de la ciencia en las aulas

  • Investigadores opinan que aún sigue siendo un desafío fomentar y motivar el pensamiento científico al enseñarle ciencia a los niños.

Una encuesta de la revista Public Understanding of Science, realizada a más de 800 investigadores en Argentina, reveló que los docentes y los libros leídos durante su formación fueron los principales impulsores al momento de definir su vocación científica.

Melina Furman, doctora en Educación de la Ciencia de la Universidad de Columbia en Estados Unidos, señala que la ciencia en la primaria no tiene un lugar establecido; es decir, no existen horas de ciencia a cumplir ni profesores capacitados para dictarlas, a pesar de su importancia. “El gran desafío que todavía tenemos pendiente es que la ciencia que se enseña deje de ser un cúmulo de datos, de fórmulas e información con poco sentido para los alumnos, debemos dar lugar a la enseñanza y motivación del pensamiento científico”.

La investigadora y docente explica que en muchos colegios los alumnos van al laboratorio a realizar experimentos que son simples “recetas” para verificar un resultado que, de entrada, ya conocen. De ahí la famosa frase “el experimento me salió mal, profe”. Furman afirma que con sólo agregar preguntas que se puedan responder a partir de las experiencias, se puede convertir el experimento en una oportunidad real para indagar, “se trata de dar vuelta a la lógica de ‘te lo cuento y lo verificas’, para convertirla en ‘tenemos una pregunta para responder’ que más tarde compararemos con lo que los libros dicen al respecto”.

Por su parte, Agustín Aduriz Bravo, docente del Centro de Formación e Investigación en Enseñanza de las Ciencias en Argentina, menciona que existe un escasez de investigación didáctica a gran escala sobre la enseñanza de las ciencias en las escuelas. Sin embargo, las investigaciones y análisis existentes apuntan a la inequidad como la principal característica para frenar la enseñanza de ciencia en la región de América Latina, “hay claras diferencias en la forma en que se enseña y se aprende ciencias en escuelas ricas y pobres, públicas y privadas, urbanas o rurales”.

Por ello, para Aduriz Bravo, una primera posible solución es buscar establecer un nivel homogéneo en la calidad de la enseñanza de las ciencias. Asimismo, el investigador plantea como otra de las propuestas de mejora, recuperar el prestigio de la educación científica como parte de la cultura y motor de cambio; para ello, “se debe elevar el estatus social de los docentes, y también mejorar su preparación inicial y continua, disponer de más y mejores libros de texto y materiales, y acercar la ciencia a las aulas a través de programas específicos”.

Publicado el 11 de agosto de 2014.

 

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