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Aprender empatía a través del baile 

musica

  • Algunas escuelas en Estados Unidos están incorporando clases de movimiento y expresión corporal como un vehículo para enseñar habilidades socio-emocionales. 
Baja Poindexter da clases de rumba a estudiantes de quinto año en una escuela primaria de un barrio violento de Los Ángeles. La mayoría de sus alumnos son de origen latino. En un momento de su clase ella se detiene y les dice: “Ya tienen suficientes cosas en contra de ustedes en el mundo externo. La escuela debe ser un espacio seguro, y esto tienen que lograrlo siendo respetuosos los unos con los otros”. 
 
Así arranca un reportaje del medio estadounidense The Atlantic sobre los beneficios de enseñar arte en las escuelas públicas. Poindexter es una maestra de la organización sin fines de lucro Dancing Classrooms (Bailando en las aulas), que lleva el baile a las escuelas de comunidades desfavorecidas. El baile se utiliza para enseñar a los niños de primaria y secundaria ciertas habilidades emocionales como el respeto, el trabajo en equipo y la empatía. 
 
Para Poindexter, de 26 años, enseñar a bailar es un ejercicio de empatía. Ella creció en el sur de Chicago y a los 12 comenzó a trabajar para ayudar económicamente a su familia, de modo que participó en cada programa de danza de bajo coste que pudo encontrar. “Ellos están en desventaja y en cierto momento se darán cuenta. Yo enseño baile porque creo que los puede ayudar a mantense alejados de los pensamientos negativos”, dice la profesora de baile a la reportera Audrey Cleo Yap. 
 
Después de un programa de 20 clases, que termina con una puesta en escena y una competición regional, los efectos en los alumnos son palpables. En una encuesta del ciclo 2014-2015, 66% de los directores de escuelas en Los Ángeles reportaron que mejoró la aceptación entre los compañeros. El 81% de los estudiantes dijeron que trataban a los otros con más respeto después del programa. 
 
Otro  proyecto que cree en el poder del movimiento se llama Dance and Dialogue. Es un taller gratis con duración de un día en el que los alumnos de secundaria de varios estratos socioeconómicos de Los Ángeles toman clases de distintos géneros de danza. También conviven uno con el otro al compartir historias personales en sesiones pequeñas. Los temas van desde el abuso de los padres hasta la homosexualidad.
Distintos estudios han mostrado los beneficios cognitivos que experimentan los estudiantes al exponerse a la danza y otras artes: se ha comprobado que mejoran en los exámenes y las calificaciones, especialmente los estudiantes de contextos socioeconómicos en desventaja. Pero con estas actividades también se aprende la empatía, es decir, la noción de que alguien más puede compartir y sentir lo que los otros sienten. 
 
“La danza es increíblemente efectiva para desarrollar habilidades sociales y emocionales y para unir a los niños de distintos contextos y etnias: para hacer que tengan algo en común”, dice Horowitz, un investigador de Columbia y participante de Dancing Classrooms. “La empatía es difícil de medir, pero con el baile sí vemos que los chicos se ayudan más entre ellos y se preocupan más por el otro”. 
 
 
Publicado el 24 de noviembre de 2017 
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