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¿Aprender a leer por placer en la escuela?

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  • En un artículo publicado en el Washington Post se señala que adquirir el hábito de leer libros por placer o como un medio para encontrar respuestas a las inquietudes, ayuda más al desarrollo de los alumnos, que forzarlos a descifrar las palabras de una lectura muy difícil.

Crear alumnos lectores debe ser una de las metas a las que nuestra educación aspire; sin embargo, hay quienes consideran que debido a la necesidad de aumentar los estándares y calificaciones de lectura de los pequeños, muchas escuelas y programas gubernamentales olvidan el factor principal para hacer que los niños lean: el placer por un libro.

Joanne Yatvin, ex presidente del Consejo Nacional de Maestros de Inglés de Estados Unidos, señala en un artículo para el diario Washington Post, que adquirir el hábito de leer libros por placer o como un medio para encontrar respuestas a las inquietudes, ayuda más al desarrollo de los alumnos, que forzarlos a descifrar las palabras de una lectura muy difícil.

De acuerdo con Yatvin, la solución a la falta de lectores se podría encontrar en los salones de clases del pasado. En las décadas de los sesenta y setenta, la “lectura independiente” era un sistema que se implementaba en las escuelas, y consistía en sesiones diarias de entre 15 y 30 minutos dedicadas a la lectura de un libro que el alumno seleccionara por gusto. No existían asignaturas, tareas, ensayos o exámenes que presionaran al alumno, simplemente la evidencia visual del maestro que podía constatar que sus alumnos se encontraban inmersos en la lectura. Sin embargo, esta práctica fue eliminada debido, en primer lugar, al escaso tiempo con el que contaban los profesores para cubrir los temas del curso y, en segundo, por la falta de libros atractivos en el acervo de la biblioteca escolar, especialmente para los niños que no contaban con los recursos económicos para comprar sus propios libros favoritos.

Hoy en día, cada vez más maestros y directores de escuela reconocen el valor de inculcar el hábito de la lectura en sus alumnos, y revivir la lectura independiente al interior del salón de clases, como Carmen Farina, la canciller del departamento de educación de la ciudad de Nueva York.

Joanne Yatvin, quien fuera premiada como directora del año en Wisconsin, pide a escuelas y gobernadores que se le regrese a los alumnos el tiempo para realizar una lectura deseada. “A través de la lectura independiente, los niños obtienen una gran cantidad de conocimientos básicos sobre muchas cosas diferentes: logran entender estructuras de la narrativa y la ciencia ficción, absorben elementos gramaticales esenciales, y amplían continuamente su vocabulario. Muchos también recuerdan visualmente cómo se escribe una palabra. En resumen, el hábito de la lectura hace mucho más por ellos que las rigurosas exigencias de una enseñanza mal estandarizada, que aburre a los niños a muerte o los hace sentir tontos”.

Del 10 al 13 de septiembre se llevó a cabo en México el 34 Congreso Internacional de IBBY (International Board on Books for Young People). Distintos expertos reflexionaron sobre la importancia de la lectura como mecanismo de inclusión. La información de lo que sucedió en el Congreso se puede revisar en la siguiente liga: http://edsm.co/1m7evjH

Bruno Newman, presidente de IBBY México A leer, ha declarado que hace falta desarrollar estrategias adecuadas que acerquen a la población a la lectura, que inviten a leer por placer, y no como obligación o un instrumento para el estudio.

Qué opina: ¿se debe enseñar a los niños a leer por placer o como una obligación curricular?

Publicado el 15 de septiembre de 2014.

 

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