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Apoyar las habilidades sociales y emocionales para equilibrar nuestras vidas

habilidades sociales

  • Las habilidades cognitivas siguen siendo cruciales, pero la gente con habilidades sociales y emocionales fuertes se integra mejor en un mercado laboral dinámico y un mundo cambiante.

“Cuando sentimos una profunda sensación de bienestar, somos mucho más capaces de absorber nueva información, asumir riesgos y ser más responsables de nuestras vidas”, afirma Andreas Schleicher, director de Educación en la OCDE. Es claro que lo mismo quisiéramos para nuestros hijos y alumnos. Sin embargo, hay que saber que el periodo de crecimiento suele ser uno de muchos retos, advierte el analista en el blog de la organización.

Por eso, el proceso de adquisición de habilidades emocionales no siempre ocurre de forma natural. “A veces los jóvenes necesitan ayuda para construir las habilidades sociales y emocionales necesarias para alcanzar metas, trabajar con otros y manejar las emociones”, dice Schleicher. Estas habilidades juegan un rol indispensable en todas las etapas de la vida y contribuyen a balancear y aterrizar las personalidades de los chicos y reforzar su carácter.

Schleicher nos da algunos ejemplos de este tipo de habilidades:

·         Perseverancia: es la habilidad de seguir adelante cuando las cosas se ponen difíciles. Como cuando el maestro de deportes demanda correr otras 10 vueltas a la cancha y ya estás exhausto.

·         Empatía: es la capacidad de ser gentil con los otros. Por ejemplo, cuando un amigo se siente triste y lo acompañamos y escuchamos sin importar otras prioridades personales.

·         Autoestima: sentirse bien con uno mismo, estar orgulloso de los logros personales, y cómodo con la apariencia física, sin importar los comentarios desagradables de sus pares.

Un nuevo libro lanzado por la OCDE, titulado Skills for Social Progress: The Power of Social and Emotional Skills (Habilidades para el progreso social: el poder de las habilidades sociales y emocionales), subraya la importancia de este tipo de habilidades para alcanzar un balance en nuestras vidas. Afortunadamente, dice Schleicher, algunas de estas habilidades son flexibles y ajustables en los años de crecimiento, lo que permite a los diseñadores de políticas, maestros y padres, ofrecer ambientes adecuados para apoyar y nutrir estas habilidades.

Antes solíamos pensar que estas herramientas no podían ser cuantificadas con éxito, pero el reporte muestra lo contrario. Adicionalmente, la OCDE va a desarrollar más medidas y un marco comparativo internacional para atender mejor las necesidades presentes y futuras de los jóvenes en este sentido. El documento provoca la reflexión sobre cómo las políticas futuras pueden animar y nutrir el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, por supuesto, trabajando mano con mano con los padres y los maestros.

“Necesitamos un amplio rango de diversas habilidades para contribuir a la economía y construir sociedades más unificadas y tolerantes”, asegura el experto. “Las habilidades cognitivas siguen siendo cruciales, pero la gente con habilidades sociales y emocionales fuertes se integra mejor en un mercado laboral altamente dinámico y un mundo rápidamente cambiante. Invertir en estas habilidades será central para atender numerosos retos socio-económicos y para asegurar ciudadanos prosperos, saludables, comprometidos, responsables y felices”.

Fuente: OCDE

Publicado el 20 de marzo de 2017 

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