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Álvaro Bilbao: “Los niños deben pasar los primeros seis años sin tecnología”

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  • El neuropsicólogo y psicoterapeuta español ofrecerá la conferencia magistral ‘El aprendizaje y el cerebro creativo’ en el 10° Seminario Internacional de Educación Integral.
Álvaro Bilbao se dedica a estudiar el cerebro. Sobre este misterioso órgano ha escrito varios libros, entre ellos, El cerebro de los niños explicado a los padres (2015). Después de haber incursionado en los terrenos de la cognición infantil, el neuropsicólogo y psicoterapeuta está convencido de que el uso de las nuevas tecnologías se debe retrasar lo más posible en los niños, de forma que el cerebro aprenda antes a pensar, a estar atento y a imaginar. 
 
Quien será uno de nuestros conferencistas magistrales en el 10° Seminario Internacional de Educación Integral, respondió una entrevista sobre este asunto al Diario de Ibiza. Ahí señala que el uso de las tecnologías en los niños más pequeños podría tener efectos negativos en su cerebro. 
 
“En primer lugar pueden reducir su capacidad de tener autocontrol. Las nuevas tecnologías, los videojuegos, o estar mirando cosas en Internet continuamente, hacen que el niño esté constantemente estimulado y tiene menos oportunidad de ejercer autocontrol, porque todo el control lo lleva la máquina. Otro efecto es que si los estímulos a los que está expuesto son muy intensos, muy rápidos, como en los videojuegos, el niño puede perder el interés por cosas que son un poco más lentas o menos intensas, como la maestra, la pizarra, un libro o jugar en la calle con los amigos; el niño se acostumbra a tener estímulos muy rápidos y cuando bajan de velocidad se empieza a aburrir”, explica el experto. 
 
De acuerdo con la Sociedad Americana de Pediatría, los niños menores de tres años no deberían estar en contacto con estas tecnologías en ningún momento. Bilbao va más allá y extiende el límite a los seis años: “Es una edad muy importante en el desarrollo de la imaginación, que si no se desarrolla en esos años, luego cuesta mucho. Cuanto más tiempo pasan jugando a lo que llamamos el juego libre –que no va de la mano de otra persona o de un dispositivo o tecnología– mucho más desarrollan la imaginación. El aburrimiento es la madre de la imaginación y si el niño está constantemente entretenido no tiene tiempo para aburrirse ni para imaginar o crear sus propios mundos donde jugar”, afirma. 
 
También advierte que entre más tiempo paren los padres en su teléfono o tableta, más querrá el niño jugar con esa tecnología. Y que, por otro lado, es distinto usar las nuevas tecnologías como soporte educativo a que el niño esté en casa sentado en el sofá: “Yo defiendo que el niño no debe pasar la tarde en el sofá usando el iPad, que es mejor que esté aburriéndose, pintando, haciendo cosas que salgan de su cabeza, y no del ordenador”.
 
Bilbao explica que el cerebro del niño relaciona fuertemente la parte física y la cognitiva. “Yo soy partidario de una metodología basada en el contacto físico con objetos, sobre todo los primeros años, como Montessori, a otra con el mejor dispositivo programado para estudiar matemáticas”, asegura. “Luego, más adelante, es maravilloso que estén en clase y que puedan estudiar por proyectos, hacer un trabajo sobre el descubrimiento de América y sean capaces de mirar en Internet”.
 
Fuente: Diario de Ibiza 
 
Publicado el 7 de marzo de 2017 
 
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