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Tres pautas básicas para reducir la ansiedad infantil

Reducir estrés niños

  • La psicóloga y educadora, Ana del Campo, comparte en el blog Tiching algunas estrategias para que padres y profesores ayuden a los niños que sufren de preocupación excesiva.

Las situaciones estresantes, reales o imaginarias, pueden provocar que los niños se preocupen demasiado, y que lleguen, incluso, a estados de ansiedad excesiva. En la prevención de este problema son fundamentales las personas más cercanas a los pequeños, advierte la psicóloga y maestra Ana del Campo Pérez, en el blog Tiching.

“Los padres y los educadores pueden reducir el impacto de las situaciones o acontecimientos vitales estresantes que viva el niño, pueden educarlo para potenciar sus recursos personales y pueden promover nuevas experiencias y fomentar hábitos de vida saludables”, asegura esta experta en dificultades de aprendizaje, quien expone tres pautas básicas para reducir la ansiedad infantil:

1. Disminuir el impacto de los acontecimientos estresantes

Las situaciones altamente estresantes o traumáticas (una muerte, una separación, un desastre natural, un robo, etc), pueden superar la capacidad del niño para reaccionar de forma adaptativa. En estos casos, aconseja Del Campo, los adultos cercanos al niño deben:

·        Hablar con el niño de cómo se siente. Permitir que exponga sus preocupaciones, dudas y sentimientos. Pero no forzarlo a hablar, sino estar disponible cuando él lo necesite.

·        Actuar como modelos de conducta y afrontamiento de los problemas. Los niños aprenden a actuar y a afrontar los problemas imitando a los adultos que tiene cerca.

·        Comprender lo importante que para el niño es esa situación. No hay que restar importancia a situaciones que para un adulto pueden resultar intrascendentes: una pelea con otro compañero o un cambio de profesor pueden causar ansiedad.

·        Adoptar una actitud propicia a la resolución del conflicto o problemas: ¿qué puede hacer el niño para solucionar ese problema? ¿cómo? Es importante que los padres no adopten un papel demasiado directivo al solucionar los problemas del niños, pues esto no le enseña a ser autónomos,

·        Interesarse por la evolución del problema.

·        Animar al niño, reforzarlo por los avances.

2. Educarlo para potenciar sus recursos personales

La respuesta ante una situación que genera ansiedad depende de los recursos del individuo para afrontarlo y de si percibe que es capaz de resolverlo. “Este sentimiento de autoeficacia tiene mucho que ver con la autoestima”, dice la experta, y en este aspecto son de vital importancia la familia y la escuela.

·        Amor incondicional. El niño debe estar seguro del amor de sus padres hacia él por sí mismo, no por lo que hace.

·        Brindarle apoyo. Los padres y profesores deben demostrar al niño que estarán allí cuando él necesite ayuda.

·        Ayudar al niño a encontrar aptitudes, intereses y actividades. Animarlo a mejorar en sus tareas; potenciar actividades que le gusten y que haga con facilidad.

·        Corregirlo cuando hace algo mal. Es importante que se critique su actuación, pero no su forma de ser. Es más adecuado decir ‘si hubieras estudiado más, habrías aprobado este examen’ que decir ‘eres vago y tonto’.

·        Elogiar sus avances. No exigir perfección ni rapidez. Valorar los resultados que vaya consiguiendo, aunque no sean perfectos.

·        No ser excesivamente sobreprotector. La sensación de valerse por uno mismo se construye día a día. Hay que dejar que el niño se enfrente a sus problemas y que aprenda estrategias para superarlos.

·        Fomentar en el niño una actitud de resolución de problemas. Ayudarle a valorar un problema como un desafío en vez de como una amenaza, a creer que los problemas son resolubles, y a confiar en su capacidad para resolverlos.

·        Fomentar su autonomía. Es importante que el niño desde pequeño adquiera responsabilidades en casa y en la escuela.

·        No ser excesivamente exigentes. Un exceso de demandas por parte de la familia puede conducir a estados de elevada ansiedad en el niño.

3. Fomentar hábitos saludables, promover nuevas experiencias.

“Es muy aconsejable que los niños tengan experiencias muy variadas”, señala Del Campo. Esto, explica, conlleva establecer una red de relaciones sociales que es importante que los padres fomenten. Por ejemplo, al dejar que su hijo realice salidas con otros niños, que haga excursiones, que duerma en casa de amigos, etc.

“Cuantas más experiencias diferentes tenga el niño, más estrategias desarrollará para afrontar problemas. Cuantos más amigos tenga, mejor y más apoyado se sentirá para poder superar diferentes problemas”.

Fuente: Tiching

Publicado el 30 de septiembre de 2016.

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