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Seis consejos para una educación emocional

Seis consejos para una educación emocional Educación Hoy

  • Ana Roa, pedagoga y autora del libro ‘El yo infantil y sus circunstancias’, comparte con los padres y maestros algunas sugerencias para trabajar con las emociones de los chicos.

Educar no significa únicamente transmitir conocimientos. Durante el crecimiento de los chicos, también resulta fundamental trabajar con las emociones. “Una adecuada educación emocional”, según la pedagoga Ana Roa, “propicia el bienestar, la salud de la persona y previene las dificultades en el desarrollo madurativo, afianzando la formación de una personalidad estable”.

Expresar y controlar las propias emociones es básico para crear un buen ambiente de aprendizaje, añade la especialista. Lo anterior significa que los pequeños aprendan a identificar y nombrar lo que sienten, puedan empatizar con los demás y poner límites, y sepan quererse y aceptarse.

“Los niños necesitan unas bases mínimas para sentirse seguros de sí mismos; una adecuada educación que fomente su inteligencia emocional les permitirá canalizar esas emociones en estado puro, re-elaborarlas y mostrarlas a los demás”, escribe la también autora del libro El yo infantil y sus circunstancias, del cual se puede leer el primer capítulo en este enlace.

En una entrada del blog Gestionando Hijos, la autora comparte algunos consejos con los padres y maestros para contribuir con el desarrollo emocional de los niños en sus primeros años:

 

1.     Incorporar variables emocionales en el juego y poner atención a sus narraciones imaginarias.

2.     Conversar sobre las emociones que experimentan las personas: “es importante considerar los pensamientos, las interpretaciones de los que ocurre y los sentimientos”, dice Roa. Hay que animarlos a hablar y expresar sus sentimientos.

3.     Escuchar sus inquietudes emocionales con afectividad y observar ante qué emociones se sienten cómodos o incómodos.

4.     Mostrarles alternativas para canalizar la rabia, la agresividad y el miedo.

5.     Enseñarles a identificar y nombrar sus emociones: el vocabulario crece y se concretan los sentimientos.

6.     Evitar realizar juicios sobre las emociones de otros: es preciso que en el ámbito familiar, las emociones no sean utilizados como elementos de valoración de las personas.

Fuente: Gestionando Hijos

 

Publicado el 22 de enero de 2016.

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