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Seis consejos para adoptar un programa de aprendizaje cooperativo

Aprendizaje Colaborativo Ediciones SM

  • Pon en marcha la metodología de colaboración en tu escuela con estos pasos sencillos que comparte el bloguero Alfredo Hernando, autor del libro ‘Viaje a la escuela del siglo XXI’.

Alfredo Hernando Calvo es un psicólogo, comunicador y viajero: en 2013 se fue a recorrer el mundo para visitar las escuelas más innovadoras y compartir sus experiencias en un blog. Más tarde, sus investigaciones fueron publicadas en un libro editado por la Fundación Telefónica: Viaje a la escuela del siglo XXI, que se puede descargar en línea de manera gratuita.

Entre otros temas, el autor aborda cuestiones relacionadas con el aprendizaje cooperativo, un método pedagógico que se aleja de la tradicional clase magistral y que parte de la colaboración para mejorar el rendimiento académico y la convivencia social. El blog EDUforics, de la Fundación SM, rescata algunos consejos que comparte Hernando para comenzar a adoptar esta metodología en nuestra escuela:

1.     Coser disfraces. El aprendizaje cooperativo funciona mejor cuando existe roles bien definidos. Es decir, funciones claras sobre cuestiones concretas y tareas que puedan desarrollar los alumnos para mejorar la convivencia y el trabajo en el aula. Algunos de estos hábitos pueden ser: mantener los materiales en orden, vigilar que se mantenga un nivel de voz adecuado, pasar lista, atender a los tiempos o recoger conclusiones. Se pueden utilizar nombres creativos para referirse a cada rol, por ejemplo de super héroes o de animales. Es recomendable crear murales visibles que muestren las funciones y el significado de cada rol.

2.     Trabajar en grupos informales. Siempre que puedas, genera ocasiones para trabajar en equipo: momentos para compartir en grupos informales. Propón actividades cooperativas que pueden durar unos minutos en cada clase, como introducir lo que sabemos sobre el nuevo tema, responder a preguntas por parejas o recoger las principales conclusiones del aprendizaje al final de una sesión.

3.     El “puzzle”. Empieza por dividir la clase en grupos con el mismo número de miembros y, después, divide el contenido en tantas partes como miembros compongan cada grupo. Cada miembro del grupo será el especialista de una de las partes del contenido, y esos especialistas se reunirán en nuevos grupos para trabajar en la parte del contenido que les corresponde. Más tarde, cada especialista regresará a su grupo inicial con objeto de mostrar el material elaborado, compartirlo y enseñarlo a sus compañeros.

4.     Cuando el alumno es el profesor, se aprende el doble. Contribuye a crear unidades con alumnos mayores que enseñen en las aulas de cursos inferiores. Puedes construir desde un programa de voluntariado por las tardes, hasta apoyos trimestrales dentro del horario escolar, o bien proyectos. Los más mayores también pueden crear sesiones de trabajo de un área que se califiquen como trabajo de clase para ellos y que, más tarde, puedan poner en práctica en las clases de los más pequeños: juegos de mesa educativos, materiales de resumen, folletos, pósteres o mapas conceptuales.

5.     Crea círculos activos, coopera en el espacio. Se acabaron las mesas en fila; si ya crearon roles y pequeños espacios cooperativos, es hora de dar un salto cualitativo. Dispón a tus alumnos en círculos y prueba a crear espacios con materiales y carteles organizados en torno a áreas y temáticas variadas. No solo en las aulas, también cuentan los salones y despachos para reuniones y la sala de profesores.

6.     La inteligencia interpersonal es para nota. Evaluar los comportamientos y las habilidades sociales que se desarrollan en grupo es de suma importancia para crear una cultura cooperativa en la escuela. Ayúdate de una rúbrica para explicar los cuatro o cinco indicadores en los que consiste trabajar en equipo, y compártela con tus alumnos. ¿Qué parte de su calificación irá destinada a estos indicadores? Empieza por tu clase y colabora con otros profesores usando rúbricas compartidas que toda la escuela pueda comprender y utilizar en sus clases.

Según Hernando, si se ponen en marcha estas acciones, la escuela habrá creado su propio programa de aprendizaje cooperativo.

EDUforics, por su parte, nos recuerda que la cooperación entre los miembros de un equipo funciona si existe interdependencia positiva en las tareas. Es decir, que solo se alcanzarán  los objetivos grupales cuando cada miembro logre los suyos y viceversa. “El viejo dicho mosquetero de ‘todos para uno y uno para todos’ tiene más sentido que nunca”.

Fuente: EDUforics

Publicado el 22 de agosto de 2016.

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