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¿Qué tan positivo es supervisar cuánto leen los niños?

¿Qué tan positivo es supervisar cuánto leen los niños?

  • Obligar a los niños a llevar una bitácora de sus lecturas suele convertir la actividad en un deber y disminuye su interés en los libros.

La mayoría de los padres y maestros quieren que sus niños lean de manera regular y por placer; que sean lectores ávidos e independientes. Son bien conocidos los beneficios que esto puede aportar en el corto, mediano y largo plazo: altos logros académicos, éxito profesional, e incluso mayor conciencia cívica, advierte la psicóloga y madre Erica Reischer en The Atlantic.

Sin embargo, es un hecho que la lectura recreativa ha perdido terreno en los últimos años, frente a la televisión, las redes sociales y los videojuegos. Nos guste o no, los chicos (y grandes) pasan más tiempo frente a las pantallas.

Para asegurarse que los niños lean al menos en algún momento del día y obtengan esos beneficios, los maestros en Estados Unidos han establecido bitácoras de lectura. Esto requiere que lean alrededor de 20 minutos en casa, que registren el título del libro y el número de páginas leídas, y que obtengan una firma de los padres antes de entregar la bitácora al profesor.

La estrategia puede tener buenas intenciones pero no buenos resultados, afirma la autora. Está comprobado que si la motivación para hacer alguna actividad viene del exterior (como una recompensa o un mandato), el interés por la actividad tiende a disminuir. La baja de motivación afecta al placer, a la creatividad e incluso a la realización de la propia actividad.

“Imagina decirle a tus hijos que debe dibujar por al menos 20 minutos al día, y además registrar cuánto tiempo pasa dibujando y cuántos colores distintos ha usado”, ejemplifica Reischer.

Un estudio publicado en el Journal of Research in Education hizo un experimento con 100 chicos de segundo y tercer grado que fueron divididos al azar en dos grupos. La primera mitad debía llevar una bitácora de lectura obligatoria. En el segundo grupo era voluntaria. En el primer grupo debían leer al menos 20 minutos por noche y en el segundo grupo sólo fueron persuadidos a leer.

Después del estudio, los chicos del primer grupo mostraron menor interés en la lectura recreativa y más actitudes negativas hacia la actividad. En contraste, el grupo de lectores voluntarios mostró un aumento en el interés y de actitudes positivas. “Cuando leer se presenta como una obligación, los estudiantes suelen concluir que no es el tipo de actividad que quieren hacer en su tiempo libre”, consignaron los autores del estudio.

Fuente: The Atlantic

Publicado el 29 de junio de 2016.

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