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¿Qué hacer con los alumnos que no levantan la mano en clase?

Alumno que no levantan la mano Ediciones SM

  • ¿Es correcto llamar a participar al estudiante que no levantó la mano para abonar al tema que se está abordando? El autor Alfie Kohn da su opinión en The Washington Post.

Alfie Kohn escribió en un tuit su opinión sobre “obligar” a participar en clase a un estudiante que no levantó la mano. El autor de 14 libros sobre educación, paternidad y comportamiento humano se manifestó en contra de dicha práctica, por considerarla “profundamente irrespetuosa hacia los estudiantes”. 

Su comentario obtuvo tres tipos de respuestas en la red social, como lo narra él mismo en un artículo del diario The Washington Post. El primer grupo estuvo de acuerdo con el escritor, por considerar que se trata de “la mejor manera de avergonzar a un niño”.

Un maestro que llama a participar a un alumno que no quiere hablar, utiliza su poder para forzarlo a contribuir, dice Kohn. Y los efectos dañinos no son sólo son para el estudiante afectado, añade, sino también para el resto de los alumnos, quienes pueden sentirse inseguros al pensar que ellos serán los siguientes.

El segundo grupo consideró que la acción en cuestión no siempre es reprochable. “Si se trata de una invitación gentil a comentar, puede ser respetuoso”, dijo un tuitero. Otro consideró oportuno crear climas en los que los niños se sientan seguros y confiados de levantar la mano y participar. El autor estuvo de acuerdo.

El tercer grupo reflexionó en torno a las alternativas que tienen los docentes. Algunos usuarios expresaron su preocupación por el hecho de que solo participe el 20% de la clase y dejar fuera de la discusión al resto. “Obviamente no queremos excluir a los introvertidos y dejar que un grupo de estudiantes domine cada conversación”, dice Kohn.

En esa línea, el autor propone desarrollar un modelo de discusión donde se anime a todos a hablar cuando así lo deseen, y que no estén centrado en la figura de autoridad del profesor. En lugar de levantar la mano y dejar la decisión al docente, los alumnos podrían llegar a acuerdos democráticos sobre el uso de la palabra, sugiere. Lo anterior desarrolla una competencia social y les reitera a los alumnos la confianza que tiene en ellos el maestro.

Kohn da un ejemplo: el profesor puede organizar un debate para que los estudiantes sugieran estrategias para animar a hablar a los chicos más tímidos. También puede acercarse de manera individual a quienes no participan para asegurarse que la razón de su silencio no es el miedo de ser ridiculizado.

Los chicos pueden reflexionar, en pares o en pequeños grupos, sobre el beneficio de tener oportunidades para hablar. Como sugieren los pioneros del aprendizaje cooperativo, David y Roger Johnson: ‘“Nadie puede ser excluido de un par”.

Fuente: The Washington Post.

Publicado el 4 de marzo de 2016.

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