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Nueve consejos para manejar los berrinches

Berrinches Ediciones SM

  • En su blog ‘Escuela para padres’, el pedagogo Vidal Schmill revela algunas de las estrategias clave de su libro Disciplina Inteligente.

Si eres padre, con seguridad has sufrido un berrinche de tu hijo. Según el pedagogo Vidal Schmill, la experiencia demuestra que el 100% de los niños en algún momento de su vida harán un berrinche para conseguir lo que desean, y el 100% de los papás han perdido la calma al menos alguna vez.

Por eso resulta de gran utilidad la información que Schmill transmite en su libro Disciplina Inteligente, y de la cual presenta un fragmento en su blog Escuela para padres. El primer paso es saber diferenciar entre un berrinche y un aviso real y urgente para resolver una necesidad del niño, dice el pedagogo.

Para evitar confusiones, Schmill define el berrinche como un “Llanto fuerte y prolongado, que comúnmente hacen los niños, que puede ir seguido del berrinche de los papás u otros responsables del cuidado del menor (maestros, abuelos o tíos) / Expresión ostensible de gran enfado o enojo / Estrategia radical para conseguir algo que se niega al niño por sentido común, protección o berrinche de los padres”.

Pero es muy importante, dice el experto, que los adultos conserven la calma y no se dejen vencer por el berrinche. Schmill aconseja atender a las siguientes recomendaciones ante una situación de crisis:

1. NO hagas tú también un berrinche. Sé tú quien conserva la cordura a pesar de la falta de cordura temporal de tu hijo.

2. NO le grites (no compitas en volumen, tono e intensidad).

3. NO trates de razonar con él (por el momento no escucha, está bloqueado momentáneamente a todo intento de comunicación).

4. NO le pegues (empeorará el berrinche).

5. NO lo remedes o te burles de él (se puede poner frenético).

6. Déjalo que acabe de hacer su berrinche, sólo intervén físicamente si intenta golpear a otros o destruir cosas que no le pertenecen. Si se golpea a sí mismo(a) deja que lo haga, hasta que comprenda que no le funciona lastimarse.

7. Si la situación es embarazosa o muy molesta para otras personas, puedes salir del lugar con el niño en brazos (no arrastrándolo, por favor), espera entonces a que acabe el berrinche.

8. Si se le va el aire, ten en mente que una persona puede permanecer sin respirar aproximadamente un minuto sin sufrir ningún daño, por lo que te conviene esperar a que se le pase, de lo contrario, habrá encontrado una forma de chantaje asustándote. Si se pone azulado o realmente mal, puedes ayudarlo a reaccionar echándole un poco de agua en la cara (unas gotas) o con una nalgada.

9. Una vez que la situación se calme, debes sostener con él una breve plática, tranquila pero firme, en la que le dejes claro que los berrinches no son el camino para lograr lo que desea. Cuando un berrinche se desata como consecuencia de no haberle dado algo que deseaba, no cometas el error de concedérselo para evitar o acallar el berrinche, pues te convertirás en su esclavo(a) y harás de tu hijo un tirano.

El libro completo de Vidal Schmill se puede encontrar en este enlace.

Fuente: Escuela para padres

Publicado el 24 de agosto de 2016.

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