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Introduce la meditación a la vida diaria de los niños

Introduce la meditación a la vida diaria de los niños

  • Es fácil y gratis. Sólo se necesita seguir alguno de los ejercicios que presentamos a continuación.

La semana pasada publicamos una entrada sobre los beneficios de la meditación, o la práctica de la conciencia plena (mindfulness) en los niños. Sus bondades para el cuerpo y la mente en chicos y grandes han sido comprobadas con múltiples estudios científicos.

La mejor noticia es que para realizar esta práctica no se necesitan accesorios de ningún tipo: se puede hacer en casa en cualquier momento y lugar (donde haya tranquilidad, de preferencia). Sólo se necesita seguir alguno de los ejercicios que se presentan a continuación, originalmente propuestos en el blog Well, del diario The New York Times:

El Elevador. Siéntate en una silla con las manos en las piernas o en el piso con las piernas cruzadas. Imagina un elevador que está dentro de tu cuerpo, y que se desplaza a lo largo de tres pisos: el piso más alto va de tu cabeza a tu pecho, el siguiente de tu pecho a tu vientre y el último de tu vientre a tus gluteos.

Inhala y concéntrate en la parte más alta de tu cabeza. En tu próxima exhalación vas a pronunciar mentalmente el número “tres”, mientras te imaginas un elevador que baja de tu cabeza hasta tu pecho. Haz una pausa para inhalar. Imagina que la puerta del elevador se abre y tu respiración se sube y lo refresca, igual que cuando abres una ventana entra el aire fresco en la habitación. En la próxima exhalación, cuenta mentalmente el número “dos”. Imagina que el elevador baja hasta tu vientre. Vuelve a inhalar. Continúa hasta el último piso mientras dices “uno” mentalmente. Haz una pausa y siente tu cuerpo contra la silla (o el piso) y disfruta el aterrizaje completo.

Respiraciones que se cuentan con los dedos. Este es un ejercicio útil que se puede hacer a la mitad del día: para tranquilizar a un niño que está en medio de un berrinche o solamente para concentrarse. Cierra tus manos en puños y con cada respiración vas a extender un dedo de tu mano. Por ejemplo: en la primera exhalación extiende el pulgar izquierdo. Haz una pausa e inhala. En tu próxima exhalación extiende tu índice izquierdo. Pausa e inhalación. Continúa hasta que tengas las dos palmas abiertas en tu regazo.

También puedes pronunciar un “OM” por cada dedo que se extiende, o usar un mantra personal que evoque un sentimiento deseado: paz, amor, silencio, calma o relajación. Los niños también pueden inventar su mantra, pero los adultos deben ayudarlos a entender la intención de esta palabra.

Respiraciones profundas antes de dormir. Respira hondo por la nariz y en la exhalación pronuncia en voz alta “tres” (treeeeees). Inhala otra vez y en la próxima exhalación dices “dos”: (dooooos). Respira nuevamente y en la exhalación sueltas el “uno” (unoooo). Relájate durante unas respiraciones más y disfruta la sensación de tu cuerpo sentado o acostado en el piso o en la cama. Si quieres, vuelve a repetir.

Fuente: The New York Times

Publicado el 6 de junio de 2016.

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