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Hacer una diferencia, la principal motivación para ser docente

Hacer una diferencia

  • Entre las razones más comunes para dedicarse a la profesión docente se encuentran considerar que son buenos para ello, las ganas de mejorar el mundo a través de la educación, el amor a la materia que enseñan o la oportunidad de trabajar rodeado de niños y jóvenes.

A pesar de que algunos maestros hacen que parezca fácil, la docencia puede convertirse en una carrera plagada de obstáculos, como aulas con demasiados estudiantes, una abrumadora cantidad de trámites burocráticos, alumnos con escaso o ningún interés y un sueldo insuficiente. 

De acuerdo con la revista Forbes, una investigación reciente ha cuestionado qué es aquello que lleva a las personas a dedicar su vida a la docencia, y permanecer en ella.

Según los resultados obtenidos, entre las razones más comunes por las que los maestros dedican su vida a la profesión docente se encuentran considerar que son buenos para ello, porque quieren mejorar el mundo a través de la educación, por amor a la materia que enseñan o por la oportunidad de trabajar rodeado de niños y jóvenes.

Los resultados de la investigación, realizada por el Think Tank educativo LKMco, se basan en una encuesta realizada a más 2 mil docentes de Inglaterra, así como al trabajo con diversos grupos de estudio, entrevistas y una revisión a la literatura internacional.

Además, al preguntarles qué les motiva a realizar su trabajo a diario, el 60% de los maestros encuestados respondió que su principal motivación es hacer una diferencia en la vida de los alumnos, mientras que un 57% también destacó como muy importante el amor por las materias que enseñan.

Por su parte, la investigadora María Ernestina Garza de la Universidad del Valle de México, expone en su trabajo “Vocación docente o empleo ante la crisis”, la importancia de valorar la vocación docente al poner como ejemplo la problemática que existe en la actualidad en la educación media y superior en México.

Originado por la crisis económica, muchos profesionistas desempleados han recurrido a las universidades a impartir clases como medio para ganarse la vida, sin contar con la preparación para ser docente y más aún, sin conocimientos de pedagogía ni didáctica.

La especialista señala que el resultado de esta situación es poco favorable ya que se convierte en un círculo vicioso donde los alumnos advierten la falta de conocimientos técnico-didácticos del docente y  pierden el interés en el estudio; y por parte del docente, la falta de vocación convierte su trabajo en algo muy pesado pues no es su gusto realizarlo; como consecuencia, las oportunidades de aprendizaje se ven deterioradas.

Fuente: Forbes

Publicado el 28 de octubre de 2015.

 

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