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Sala de prensa

 

“Escribir para niños y jóvenes es un ejercicio constante de memoria”

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  • Martha Riva Palacio —ganadora de los premios SM de literatura infantil y juvenil: El Barco de Vapor por Las sirenas sueñan con trilobites (2011) y el Gran Angular por Frecuencia Júpiter (2013)—está convencida de que lo importante al escribir para los más chicos es saber nombrar su realidad. 

Martha Riva-Palacio estaba rodeada de niñas y niños cuando recibió el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños (2014), por su libro Lunática. La autora confesó que escribía para ellos porque “en esa edad uno también se enfrenta a batallas cataclísmicas”. Y reconoció “que sólo poniéndole nombre a los demonios podemos derrotarlos y superar la oscuridad”.

Martha ha ganado, también, los premios SM de literatura infantil y juvenil: El Barco de Vapor por Las sirenas sueñan con trilobites (2011) y el Gran Angular por Frecuencia Júpiter (2013).

En sus historias, la autora toca temas como el amor, el sexo adolescente, la violencia de género, la muerte o el abuso infantil, pues está convencida de que lo importante al escribir para los más chicos es saber nombrar su realidad: “Para que no sea la visión del adulto que trata de imponer un discurso”, afirmó en una charla sobre LIJ organizada por el Fondo de Cultura Económica.

A propósito de la próxima celebración del III CILELIJ, en la Ciudad de México, le pedimos a Martha Riva Palacio que nos cuente más sobre su relación con la Literatura Infantil y Juvenil al responder este cuestionario.

 

1. ¿Cómo y cuándo comenzaste a escribir literatura para niños y/o jóvenes?

Empecé jugando. Desde niña he sido lectora empedernida, devoradora compulsiva de historias y en algún punto descubrí que una puede seguir imaginando cosas aún después de terminar un libro. Y no solo eso sino que además en tu mente puedes cambiar lo que quieras. De soñar a escribir fue un paso nada más. El reto fue tomarme en serio y atreverme a mostrar mi trabajo a los demás.

 

2. ¿Qué implica para ti escribir para este público?

Escribir para niños y jóvenes, para mí, implica un ejercicio constante de memoria, de volver a mí misma, a mis recuerdos, a esa infancia y adolescencia que está encapsulada en mi cuerpo. Los grandes temas como la muerte, el amor, el odio, la sexualidad, la guerra, la trascendencia son también temas que pueden abordarse en la LIJ. Lo que varía es a partir de dónde y cómo lo cuento para que mi voz suene auténtica y los lectores puedan identificarse con ella. ¿Cómo elaborar esto que quiero contar permitiendo que también existan los silencios suficientes como para que ellos puedan soñar a partir de ahí sus propias versiones de mi relato?

 

3. ¿Recuerdas qué libro o libros te inspiraron cuando eras niña o adolescente?

¡Son varios! Pienso en Tom Sawyer, La historia sin fin, El Capitán Tormenta, Los Pardaillan, Drácula, Odisea 2001, La isla del tesoro, Un mundo feliz, Alicia en el País de las Maravillas, Crónicas Marcianas, La peor señora del mundo… Creo que lo valioso es que son libros que te hacen soñar y te permiten ser no solo una versión de ti misma sino muchas.

 

4. ¿Estás de acuerdo en que la literatura infantil y juvenil debe ser un “derecho en un mundo cambiante”, como reza el título del III CILELIJ? ¿Por qué?

Parafraseando a Jung, las historias nos acompañan permitiéndonos sobrevivir a la más oscura de las noches. El problema con la censura es que con frecuencia impide que los niños y jóvenes tengan acceso a aquellas historias que desean y necesitan escuchar. Si perdemos estos espacios para narrarnos, para elaborar nuestra realidad más allá de la información y de la literalidad, corremos el riesgo de seguirnos alienando hasta que llegue un punto en el que no sólo no podamos sentir empatía hacia los demás sino en el que se vuelva prácticamente imposible imaginar una versión distinta de nosotros mismos.

 

5. El CILELIJ tiene tres ejes temáticos transversales: lo testimonial, lo fantástico y lo simbólico: ¿Cuál de los tres consideras que está más presente en tu obra para niños y/o jóvenes?

Como yo lo veo, en mi obra, estos tres ejes se funden para crear una sola estructura a partir de la cual creo mis historias. Por ejemplo, en Frecuencia Júpiter, abordo el tema de la violencia de género. Pero mi manera de elaborar y procesar la información es a partir de la imaginación. Es así como las mariposas negras y el Apocalipsis se vuelven las metáforas a partir de las cuales transformo los datos duros en un relato.

Publicado el 4 de octubre de 2016.

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