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Cómo transformar a las escuelas en organizaciones de aprendizaje

OCDE Ediciones SM

  • La OCDE sostiene que los centros escolares de hoy deben tener la capacidad de adaptarse a los rápidos cambios del mundo para satisfacer las necesidades de los aprendices del siglo XXI.

Andreas Schleicher es titular de la Dirección para la Educación y las Habilidades de la OCDE. En un artículo escrito para el blog de dicha organización, el investigador alemán explica la necesidad de convertir a las escuelas en organizaciones de aprendizaje.

A las escuelas de hoy se les exige aprender más rápido que nunca antes en la historia, de manera en que puedan afrontar las presiones crecientes de un mundo que cambia a altas velocidades. Muchas escuelas, sin embargo, lucen igual que en el pasado, y muchos maestros no están desarrollando las pedagogías y las prácticas que se requieren para satisfacer las necesidades de los aprendices del siglo XXI.

En respuesta a este problema, un grupo internacional de académicos, educadores y diseñadores de políticas públicas ha propuesto que las escuelas sean re-conceptualizadas como “organizaciones de aprendizaje”. Es decir, que reaccionen más rápido a los cambios del ambiente, que incorporen la innovación en la organización interna, y que, de esta manera, mejoren los resultados de los estudiantes.

Sin embargo, dice Schleicher, ha habido poco progreso en la investigación y puesta en práctica de este concepto, ya que falta un entendimiento común de la escuela como organización de aprendizaje.

El documento elaborado por la OCDE y UNICEF, ¿Qué convierte a una escuela una organización de aprendizaje? (en inglés), debe verse como un primer paso hacia la construcción de este entendimiento común, sostiene el investigador en educación. Ahí se explican las siete dimensiones que, llevadas a la acción, servirán para lograr la deseada transformación:

 

1.     Desarrollar y compartir una visión centrada en el aprendizaje de todos los estudiantes.

2.     Crear y apoyar las oportunidades de aprendizaje continuo para todo el personal, docente y administrativo.

3.     Promover el aprendizaje en equipo y la colaboración entre todos los miembros de la escuela.

4.     Establecer una cultura de la investigación, la innovación y la exploración.

5.     Implementar sistemas para la colecta y el intercambio de conocimientos.

6.     Aprender con y del ambiente externo y expandir el sistema de aprendizaje.

7.     Modelar y aumentar el liderazgo en el aprendizaje.

 

En estas siete dimensiones están presentes las cuatro T’s (en inglés): confianza (trust), tiempo, tecnología y pensamiento colectivo (thinking together). Por ejemplo, la confianza impulsa el tipo de relaciones que se necesitan al interior y exterior de la escuela; por otro lado, todos los aspectos del desarrollo escolar requieren que se les dedique un tiempo determinado.

En breve, una escuela como organización de aprendizaje tiene la capacidad de cambiar y adaptarse continuamente a los ambientes externos y circunstancias de sus miembros, y de diseñar su propio camino para hacer realidad su visión, explica el investigador.

La Dirección de Educación y Habilidades de la OCDE busca ayudar a los países a transformar a sus escuelas en organizaciones de aprendizaje, al compartir información y experiencias entre los países. El objetivo ulterior, concluye Schleicher, es equipar a los estudiantes con el conocimiento y las habilidades que van a necesitar para tener éxito en un futuro incierto y en constante cambio.

Fuente: Education & Skills Today (OCDE)

Publicado el 12 de septiembre de 2016 

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