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¿Cómo mejorar el estudio de las matemáticas?

estudio de las matemáticas

  • La concentración, la práctica, la velocidad con que se lee, e incluso la colaboración entre compañeros, son algunas de las claves que permitirán que niños y jóvenes mejoren.

Las matemáticas pueden ser difíciles para algunos estudiantes. Aprender el pensamiento abstracto que implican es complejo y requiere de paciencia por parte de los maestros y padres de familia.

Por ello, te presentamos algunos consejos que te ayudarán a facilitar a los niños y adolescentes su comprensión.

1. Favorece la concentración en clase. Como profesor, cuando se explica matemáticas transmites un concepto que es abstracto. Procura que la concentración de los niños esté en su punto máximo, para asimilarlo con mayor facilidad. Hay que recordar que prestar atención no es sólo obligarlos a mirar al frente y que escuchen callados las palabras que les decimos, sino que entiendan lo que estamos tratando de explicar con ejemplos y situaciones cercanas y relacionadas a ellos.

2. Practiquen. Para mejorar, es importante hacer ejercicios. Si bien no se trata de pasar horas realizando miles de ecuaciones, es importante que los alumnos resuelvan con frecuencia un número pertinente, y de dificultad variada, que les permita descubrir las dudas que tienen respecto a un tema.

3. Permite que lean los ejercicios utilizando el tiempo necesario. Las matemáticas no son lo mismo que estudiar historia, donde los textos se pueden leer con la fluidez de una novela o el diario. La nomenclatura matemática se lee a otra velocidad, más tranquila por supuesto. Ten presente que el objetivo no es que los alumnos “cubran" todo el texto en el menor tiempo posible, sino que lo entiendan y razonen; y si eso lleva más dedicación, habrá que aceptarlo y acomodar los horarios de manera que los alumnos cuenten con los minutos necesarios.

4. Practica la materia al día. Es muy probable que los alumnos pierdan en ocasiones el ritmo de la clase, se "atoren" con algún concepto, y por lo tanto, encuentren dificultad para entender las lecciones que siguen. Para evitar que esto suceda, es preferible dedicar un rato todos los días a la materia.

5. Arranca resolviendo lo más fácil. Siempre es conveniente resolver aquellos problemas más simples, por más tontos que parezcan. En los libros aparecen siempre ejemplos explicados en detalle, asegúrate de aprovecharlos para dar inicio a una serie de ejercicios.

6. Consulta con tu clase. En muchas ocasiones, los términos que utiliza algún libro de texto no coinciden con los que se enseñaron en clase, o bien, aunque coincidan, los alumnos se confunden en ciertos conceptos. Para evitar esos casos, es importante que permitas a tus alumnos consultar las dudas que tuvieron sobre sus tareas o las lecturas que realizaron, y les respondas de forma directa. También es aconsejable abrir espacio para asesorías personales.

7. Crea grupos de estudio. Si bien en un principio las participaciones en equipo para la materia de matemáticas pueden parecer complicadas, porque los niños son menos participativos, éstas pueden resultar sumamente útiles. Un compañero puede llegar a explicar tan bien, o incluso mejor que un profesor, ya que entre los alumnos se desarrollan vínculos de amistad y confianza que no deben ser subestimados.

8. Repasa las bases. Algunos estudiantes traen un mal nivel de matemáticas del nivel primario o secundario; eso les complica aprender conceptos más difíciles. Si ese es el caso de tus alumnos, no hay que tener vergüenza en acercarte a ellos, y proporcionar algún manual, o ejercicios de niveles iniciales para que pueda estudiar nuevamente estos temas.

Fuente: Mentes Liberadas

Publicado el 14 de enero de 2016.

 

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