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¿Cómo afecta a los hijos la adicción al celular de los padres?

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  • Especialistas aconsejan a los papás moderar el uso del celular y fomentar y fortalecer la interacción cara a cara con los hijos, sin distracciones digitales.

De acuerdo con la pediatra Jenny Radesky, del Boston Medical Group, el uso desmedido de teléfonos celulares de los padres está afectando no solo cuánto hablan con sus hijos, sino también cómo se relacionan con ellos.

 

Radesky indica que tras décadas de investigación, se ha concluido que las interacciones cara a cara de los padres con sus hijos, desde sus primeros días de vida, son muy importantes para el aprendizaje, comportamiento y desarrollo emocional. A través de esta interacción, los niños pequeños desarrollan no solo el lenguaje, también aprenden sobre sus propias emociones y cómo regularlas. Al observar a sus padres, aprenden cómo tener una conversación y cómo leer las expresiones faciales de los demás y, eventualmente, ser mejores comunicadores.

 

Radesky y otros dos investigadores pasaron un verano observando a 55 diferentes grupos de padres de familia y sus niños pequeños interactuando en restaurantes de comida rápida. En 40 de los 55 casos estudiados, los padres utilizaron el teléfono móvil durante la comida y, muchos de ellos, ignoraron completamente a sus hijos. 

 

En este estudio también encontraron que los niños de los padres que estaban más absortos en sus dispositivos, eran más propensos a portase mal para llamar su atención, lo que ocasionaba que los papás estuvieran más irritables. Según la psicóloga Catherine Steiner-Adair, autora del libro The Big Disconnect, esto se debe a que cuando la mamá o el papá está enviando mensajes de texto o contestando un correo electrónico, la parte del cerebro que está activa es la de “hacer”, lo que genera un sentido de urgencia por completar esta tarea. En consecuencia, los padres se altera con mayor facilidad cuando el niño los interrumpe, lo que trae como consecuencia gritarle o tratarlo mal.

 

Steiner-Adair advierte que cuando los padres dan más prioridad a sus actividades digitales que a sus hijos, puede haber consecuencias emocionales profundas para el niño. Los niños interpretan este comportamiento como evidencia de que ellos no son lo suficientemente importantes o interesantes para sus papás, se sienten rechazados y esto afecta su relación con sus padres, su autoestima y su desempeño social. 

 

Para el Dr. Jack Shonkoff, de Harvard, la atención de los padres se requiere a cualquier edad. Cuando un bebé escucha a la gente a su alrededor hablándole por unos meses, al poco tiempo comienza a responder con sonidos, balbuceos, o chillidos. ¿Has notado la forma en que un bebé reacciona cuando le miras a los ojos y le hablas de forma afectiva y calmada? Sus ojos se iluminan, generalmente sonríe y empieza a parlotear con más entusiasmo.

 

Shonkoff aconseja sobre la importancia de hablar y escuchar a los niños en la medida que crecen. Según el especialista, los papás deben hacer un esfuerzo por interactuar de forma más afectiva y poner reglas en casa para limitar el tiempo que los niños dedican a ver la tele, jugar videojuegos o estar en la computadora, ya que las actividades digitales no estimulan el área del lenguaje del cerebro de la misma manera que una conversación cara a cara.

 

“Es alarmante pensar que sean los propios padres quienes por desconocimiento, les estén negando a sus niños el estímulo que necesitan, y por ello, limitando sus oportunidades futuras” finaliza Shonkoff.

 

Publicado el 24 de diciembre de 2014.

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