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“Sin escucha no hay aprendizaje”: 10 pautas para conectar con los estudiantes

  • Evita alumnos ‘desconectados’ en clase con estos diez consejos para mejorar la capacidad de escucha en el aula.

Andrea Giráldez no olvida una tarde en la que le pidió a su hija de ocho años que le contara lo que había aprendido en la escuela. La respuesta de la niña la sorprendió: “nada, estuve desconectada”. La mamá pidió que explicara en qué consistía estar desconectada: “Sí, te sientas recta, mirando a la profesora, sonríes, de vez en cuando asientes con la cabeza… y sigues pensando en tus cosas”.

Le impactó tanto lo que escuchó, que la profesora universitaria y consultora decidió comenzar a investigar este tema. ¿Cuántos alumnos “desconectados” hay en tu clase?, pregunta a los lectores en un artículo del blog Educación 3.0: “Es fácil que pasen desapercibidos, porque no interrumpen, no molestan, generalmente aprueban e incluso sacan buenas notas”, explica Giráldez.

Esto debería movilizar a los profesores, porque “sin escucha no hay aprendizaje”. Y lo primero, añade, es comenzar a mejorar la propia capacidad de escucha, con los colegas pero sobre todo con los estudiantes. Giráldez comparte diez ideas clave para estimular la escucha activa que puedes intentar en el aula:

1. Conoce a tus estudiantes y deja que ellos te conozcan.

Es más probable que los estudiantes escuchen a aquellos docentes que se toman un tiempo para conocerlos y crear una relación empática. Preocúpate por aprender sus nombres, por saber algo sobre sus intereses y por permitir que te vean como una persona cercana, sugiere la autora. La confianza es fundamental para tener la disposición de aprender.

2. Habla menos e incluso aprende a callar cuando no hay nada que decir o cuando toca escuchar.

Según Giráldez, es probable que tus alumnos aprendan más si tu escuchas lo que ellos tienen que decir. Intenta que las lecciones o clases magistrales sean lo más breves posible, y que entre una explicación y otra haya tiempo para el diálogo: discusiones en pares o en pequeños grupos.

3. Deja que los otros hablen.

En muchas ocasiones, escuchar a los propios compañeros y compañeras hablando de sus dificultades para resolver un problema, o de cómo lo han conseguido, o dar tiempo para que compartan sus puntos de vista puede enseñar a los estudiantes tanto (o incluso más) que escuchar a sus profesores.

4. Intenta que los estudiantes tengan una razón para escuchar y sean responsables de su propia escucha.

En aquellas ocasiones en las que realmente necesitamos que nos escuchen, debemos darles buenas razones para que lo hagan o, al menos, evitar darles razones para que “desconecten”. Decirles “ahora tienen que escuchar atentamente” no parece ser la solución.

5. Apaga la pantalla.

A pesar de que las ayudas visuales pueden ser importantes, en algunas escuelas y universidades se desaconseja el uso de la pizarra digital o de las presentaciones en PowerPoint, pues no promueven la escucha activa.

6. Pregunta, pregunta y pregunta.

Son las preguntas, y no las explicaciones interminables, las que promueven el aprendizaje. Intenta que las preguntas no sean solo un mecanismo para controlar la atención (“¿Me han escuchado?”) sino que sean preguntas capaces de promover la reflexión y formas de pensamiento más complejas.

7. Modela el comportamiento de un buen oyente.

Hay predicar con el ejemplo y escuchar a los alumnos. Un recurso sencillo para concentrarnos en lo que dice un estudiante y demostrar que estamos escuchando es parafrasear lo que acaba de decir. “Entonces, si he entendido bien, has dicho que…”.

8. Deja un tiempo para que comprueben lo que han entendido.

Si explicas algo en el aula, lo más probable es que no todos entiendan lo mismo o que algunos pierdan parte de la información. Deja unos minutos para que, en parejas, puedan comprobar sus notas o simplemente conversar sobre lo que has explicado.

9. Evita la monotonía.

Nada favorece más la distracción que la monotonía. Mucho se ha dicho sobre este tema, pero en algunas clases poco parece haber cambiado. ¿De verdad piensas que un alumno es capaz de escuchar a un docente que habla sin parar durante 20, 30 o 50 minutos?

10. Escucha con los ojos.

Recuerda que las palabras pueden representar una parte muy pequeña del mensaje, y algunas veces lo que se dice transmite menos que el cómo se dice. Observa lo que hacen tus alumnos y alumnas mientras te hablan y aprende a “escuchar con los ojos”observando las congruencias e incongruencias entre su lenguaje verbal y corporal.

Fuente: Educación 3.0

Publicado el 19 de septiembre de 2016

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