Sala de prensa

“La vida concreta de cada uno es algo que no basta. La literatura nos trae más”

Ana María Machado CILELIJ Ediciones SM

  • La escritora brasileña Ana María Machado contesta un cuestionario sobre Literatura Infantil y Juvenil a propósito de su participación en el III CILELIJ como conferencista magistral.

Ana María Machado es una figura muy destacada en la literatura brasileña contemporánea. Ha escrito novelas, ensayos, periodismo y más de cien títulos para niños. Machado será una de los tres conferencistas magistrales del III Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ), que se celebrará del 14 al 18 de noviembre de la Ciudad de México.

Nacida en Río de Janeiro (1941), Machado comenzó a escribir en 1969, y desde entonces ha vendido más de 18 millones de ejemplares de sus libros en una veintena de países. También ha ganado numerosos premios, entre ellos el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, el Hans Christian Andersen, el Casa de las Américas (Cuba), el Lifetime Achievement Award (EU), y el más alto premio brasileño para un conjunto de obra, el Machado de Assis.

A finales de los años 70, abrió en su ciudad natal la primera librería infantil brasileña, Malasartes, que dirigió hasta 1996. También ha sido editora de libros infantiles. Es pintora y profesora de literatura: ha dado clases en la Sorbona, Berkeley, Oxford y la Universidad de Río de Janeiro. A propósito de su participación en el III CILELIJ, Ana María Machado respondió un cuestionario sobre su experiencia como autora de Literatura Infantil.  

1. ¿Cómo y cuándo comenzaste a escribir literatura para niños y/o jóvenes?

Empecé en 1969 y jamás había pensado en eso. Yo era periodista y profesora de literatura en la Universidad de Río de Janeiro. Un día me llamaron de São Paulo porque una editorial iba a abrir un periódico para niños y buscaban a nuevos autores que jamás hubieran escrito para esa edad. Querían que yo intentara algo, como prueba. Yo lo hice, les gustó, publicaron, encantó a los lectores, me pidieron otros textos. En poco tiempo, la revista vendía más cuando los cuentos eran firmados por mí o por Ruth Rocha (otra autora del grupo). Multiplicamos nuestros relatos. A mí me encantó el reto de buscar escribir algo de buena calidad literaria en un lenguaje difícil, oral, familiar, popular, muy brasileño. Seguí haciéndolo por la alegría de trabajar con esas posibilidades de explorar la complejidad literaria en un lenguaje aparentemente sencillo.

2. ¿Qué implica para ti escribir para este público?

No creo que existan realmente límites de temas para ese sector, todo depende del tratamiento que se le da al tema. Creo que lo más difícil, en mi opinión, es trabajar la intertextualidad, el diálogo con otros textos. Es un aspecto intrínseco de la literatura que los libros dialoguen entre ellos, se refieran a otros, aunque de forma velada. Y el repertorio de informaciones culturales de los niños pequeños todavía es muy reducido, entonces hay una dificultad en eso, en encontrar alusiones y referencias culturales que puedan estar a la portada del lector: en canciones infantiles, cuentos tradicionales, otras obras literarias muy conocidas de la niñez, etc. Pero me encanta moverme por ese territorio, exactamente debido a esa dificultad.

3. ¿Recuerdas qué libro o libros te inspiraron cuando eras niño o adolescente?

Yo no diría que me inspiraran como autora. Pero inspiraron mi vida y contribuyeron para formar mi persona. Toda la obra del brasileño Monteiro Lobato. Mark Twain. Los cuentos de hadas, las novelas de aventuras. Clásicos que mis padres me leían o contaban, del Quijote a Robin Hood, de Gulliver a Robinson Crusoe. Todos jugaron un rol en mi formación. Ensancharon mis horizontes y me revelaron mundos nuevos, experiencias distintas, vidas muy diferentes de la mía pero en las cuales yo podía participar. Y ayudaron en la implantación de valores que mi familia ya me transmitía: la búsqueda de la justicia, el amor a la libertad, el horror a la mentira, la solidaridad con los otros.

4. ¿Estás de acuerdo en que la literatura infantil y juvenil debe ser un “derecho en un mundo cambiante”, como reza el título del III CILELIJ? ¿Por qué?

Creo que el acceso a la literatura , para cualquier edad, es un derecho de todos. Y estoy segura de que el mundo siempre fue cambiante, aunque con velocidades distintas en épocas y sectores distintos. Y creo que todos tenemos ese derecho (como lo dije y escribí hace décadas, creo que fui una de las primeras a plantear esa noción) por una razón muy sencilla: la vida concreta de cada uno, y no más que eso, es algo que no basta. El arte nos trae más. Y entiendo literatura como el arte de la palabra.

5. El CILELIJ tiene tres ejes temáticos transversales: lo testimonial, lo fantástico y lo simbólico. ¿Cuál de los tres consideras que está más presente en tu obra para niños y/o jóvenes?

Esa es una pregunta para críticos, no para la autora misma. No tengo distancia para juzgar lo que escribo, pero mi tendencia sería decir que escribo a partir de la observación del mundo, la memoria de lo que viví y de lo que no observé ni viví, pero imagino. Esos serían los dos primeros aspectos. Pero como siempre busco escribir con una atención muy grande al lenguaje (y es eso lo que me atrae  para seguir escribiendo), seguro que el tercer eje es importantísimo para mí.

Publicado el 16 de agosto de 2016.

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