Sala de prensa

“¿Le darías de comer a un niño ‘cualquier cosa’? Yo no. Tampoco con la literatura que escribo”

Jaime Alfonso Sandoval CILELIJ Ediciones SM

  • Jaime Alfonso Sandoval, autor de la trilogía Mundo Umbrío y dos veces ganador del premio Gran Angular, habla de la literatura infantil y juvenil a un mes de que comience el III CILELIJ.

La última hazaña literaria de Jaime Alfonso Sandoval se llama Mundo Umbrío: una trilogía de más de dos mil páginas que nos sumerge en el chiflado mundo de Lina Posada y los entrañables vampiros mexicanos que tiene por familiares... y enemigos. En la presentación de la tercera y última parte, en diciembre pasado, Verónica Murguía confesó su admiración por el autor de la saga, quien entregó tres libros “muy bien escritos; divertidos sin ser frívolos y amorosos sin ser cursis”.

Jaime Alfonso nació en San Luis Potosí en 1972. Desde 1997 ha escrito una veintena de libros para niños y jóvenes y ha ganado algunos de los premios más importantes del género. Entre ellos, los que otorga SM: El Barco de Vapor de literatura infantil por Fantasmas, espectros y otros trapos sucios, en 2006; y dos veces el Gran Angular de literatura juvenil por El club de la salamandra, en 1997, y República Mutante, en 2001.

Hoy falta un mes exactamente para que comience el III Congreso Internacional de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ). Por este motivo, le pedimos a este reconocido autor de casa que respondiera al siguiente cuestionario, donde nos cuenta cómo se ha desarrollado en el mundo de las letras para los más chicos.

1. ¿Cómo y cuándo comenzaste a escribir literatura para niños y/o jóvenes?

Estudié la carrera de cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM. Originalmente quería hacer cine, pero mis historias eran tan ambiciosas que resultaban imposibles de producir en un país como México. Después de toparme contra una infinidad de trabas, burocráticas, económicas, entendí que se me iba a ir la vida intentando producir algo improducible. Entonces volví al origen: al papel y la palabra. Tenía 24 años cuando escribí mi primera novela, ganó el Premio Gran Angular de México y a partir de ahí encontré la puerta generosa de la LIJ para compartir mis historias. Llevo 20 libros y contando.

2. ¿Qué implica para ti escribir para este público?

Cuando voy a dar una charla y me hacen esta pregunta doy el símil de la alimentación: ¿Le darías de comer a un niño “cualquier cosa” porque, total, es un niño y no conoce mucho de gran cocina? Yo no lo haría y tampoco con lo que escribo. Los libros nutren, las historias son parte de nuestra conformación como personas y es más evidente en la infancia y juventud. Cuando escribo para niños me preocupa que tenga la mejor calidad posible, un cuidadoso y comprensible lenguaje, si tiene un mensaje que éste sea ético y no moralino, y que jamás, jamás, sea un texto aburrido.

3. ¿Recuerdas qué libro o libros te inspiraron cuando eras niño o adolescente?

Crecí en una época en que escaseaban los libros para niños y jóvenes, en una ciudad pequeña, solo podía tener un libro nuevo una vez al año, en mi cumpleaños. Por fortuna estaban los libros que el abuelo nos heredó: devoré las Lecturas Clásicas para Niños editadas en época de José Vasconcelos, con textos que (luego supe) eran de Rabindranath Tagore, Homero, Cervantes, Anatole France, Shakespeare, José Martí. Después, en un cumpleaños me regalaron La Historia Interminable de Michael Ende y mi mente se dinamitó ante semejante alud de imaginación, todo me pareció prodigioso: las dos tintas, cómo se enlazaba la realidad y la fantasía, un libro que hablaba de libros. Quedé tan impactado que cuando terminé de leer me senté a escribir mi primera novela ¡con cinco tintas!, tenía unos once años y debió ser un mamotreto, no importa, lo que importó es que escribir se volvió una necesidad.

4. ¿Estás de acuerdo en que la literatura infantil y juvenil debe ser un “derecho en un mundo cambiante”, como reza el título del III CILELIJ? ¿Por qué?

El mundo siempre es cambiante, pese a quién le pese. De nosotros, los adultos, depende hacia dónde va a cambiar y qué mejor compañero de viaje que llevar un libro.

5. El CILELIJ tiene tres ejes temáticos transversales: lo testimonial, lo fantástico y lo simbólico ¿Cuál de los tres consideras que está más presente en tu obra para niños y/o jóvenes?

Aunque he escrito historias realistas, sobre la convivencia en las caóticas unidades habitacionales o sobre los ninis (jóvenes que ni estudian ni trabajan), disfruto escribir fantasía. Pero al mismo tiempo es un desafío. Considero que la fantasía debe estar anclada en lo simbólico y sostenerse con un mecanismo muy riguroso de reglas internas y siempre apelar a una gran verdad emocional; hacer este balance a tres pistas y salir victorioso no es fácil. Me encantan también las historias de aventuras porque implican un gran viaje y cuando salimos de la infancia para volvernos adultos comenzamos un viaje que no termina hasta que todo termina.

Publicado el martes 18 de octubre.

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